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Los legisladores británicos regresaron al Parlamento el lunes después de sus vacaciones de verano. Pero miles de niños en el Reino Unido no regresarán a sus aulas esta semana porque sus escuelas corren el riesgo de derrumbarse.

La noticia es un dolor de cabeza para el primer ministro Rishi Sunak mientras busca apoyo para el gobernante Partido Conservador antes de las elecciones nacionales del próximo año.

Sunak insiste en que no es su culpa que la semana pasada se les informara a más de 150 escuelas, días antes del inicio del nuevo año escolar, que cerraran algunos o todos sus edificios porque contienen un tipo de concreto liviano que se utilizó mucho en construcción entre las décadas de 1950 y 1990.

Los líderes escolares están batallando para encontrar espacios para dar clases en establecimientos cercanos o recurriendo a las clases online después de la directiva de último momento del gobierno, provocada cuando tres escuelas que se pensaba eran seguras sufrieron derrumbes durante el verano.

El gobierno afirma que la “gran mayoría” de las escuelas no están afectadas por los problemas del hormigón celular. El hormigón celular curado en autoclave (HCA o RAAC por sus siglas en español e inglés, respectivamente) es más ligero y menos costoso que el hormigón armado estándar, pero también más débil, y tiene una vida útil de unos 30 años.

La secretaria de Educación, Gillian Keegan, dijo a los legisladores que hasta el momento 156 escuelas estaban en la lista crítica. El gobierno dice que el número total de escuelas afectadas probablemente sea de cientos, pero no de miles.

Para los oponentes del gobierno, las escuelas en ruinas son una metáfora del estado de un país que, según ellos, se ha convertido en una “Gran Bretaña quebrada” debido a los recortes de costos del sector público durante 13 años de gobierno conservador.

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