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Japón lanzó el jueves un cohete con un telescopio de rayos X que explorará los orígenes del universo, así como un pequeño módulo lunar.

El lanzamiento del cohete HII-A desde el Centro Espacial Tanegashima, en el suroeste de Japón, fue retransmitido en vivo por la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, conocida como JAXA.

“Tenemos un despegue”, dijo el narrador en JAXA mientras el cohete se elevaba en medio de una humareda antes de volar sobre el Pacífico.

Trece minutos después del lanzamiento, el cohete puso en órbita sobre la Tierra un satélite llamado Misión de Espectroscopia e Imágenes de Rayos X (XRISM, por sus siglas en inglés), que medirá la velocidad y la composición de lo que hay entre las galaxias.

Esa información ayudará a investigar cómo se formaron los cuerpos celestes y se espera que pueda ayudar a resolver el misterio del origen del universo, señaló JAXA.

En cooperación con la NASA, JAXA analizará la fuerza de la luz a diferentes rangos, la temperatura de cuerpos espaciales y sus formas y brillo.

David Alexander, director del Instituto Espacial Rice en la Universidad Rice, cree que la misión es significativa porque dará información sobre las propiedades del plasma caliente, la materia caliente que supone buena parte del universo.

Los plasmas tienen el potencial de utilizarse de varias formas, por ejemplo para curar heridas, fabricar procesadores de computadora y limpiar el medio ambiente.

“Comprender la distribución de este plasma caliente en el espacio y el tiempo, así como su movimiento dinámico, arrojará luz sobre diversos fenómenos como los agujeros negros, la evolución de los elementos químicos del universo y la formación de cúmulos galácticos”, explicó Alexander.

A bordo viajaba también el Módulo Inteligente para Investigar la Luna, o SLIM por sus siglas en inglés, un ligero módulo que aterrizará en la luna. No llegará a la órbita lunar hasta dentro de tres o cuatro meses y probablemente tratará de aterrizar a principios del año que viene, según la agencia espacial.

El módulo se separó con éxito del cohete unos 45 minutos después del despegue y tomó su ruta hacia la luna. Trabajadores de JAXA aplaudieron y se inclinaron en gesto de respeto mutuo desde su punto de observación.

JAXA desarrolla una “tecnología punta de aterrizaje” para preparar futuras sondas lunares y misiones a otros planetas. Aunque los aterrizajes actuales tienden a fallar por unos 10 kilómetros (6 millas) o más, el Módulo Inteligente está diseñado para ser más preciso, con un margen de error de unos 100 metros (330 pies), indicó a la prensa el funcionario de JAXA Shinichiro Sakai antes del lanzamiento.

Eso permite a la nave con forma de caja encontrar un lugar más seguro para aterrizar.

La misión nipona despegaba en un momento en el que el mundo vuelve a asumir el desafío de llegar a la Luna. Apenas cuatro naciones han aterrizado con éxito en el satélite: Estados Unidos, Rusia, China e India.

Una nave india alunizó el mes pasado cerca del polo sur lunar, apenas unos días después de que Rusia fracasara en su intento de regresar a la Luna por primera vez en casi medio siglo. Una nave de la compañía japonesa privada llamada ispace se estrelló en abril cuando intentaba alunizar.

El programa espacial japonés se ha visto empañado por varios fracasos recientes. En febrero, el lanzamiento del cohete H3 fue abortado por un fallo técnico. El despegue del mes siguiente tuvo éxito, pero el cohete tuvo que ser destruido cuando su segunda fase no se activó de forma adecuada.

Japón ha empezado a reclutar a candidatos a astronauta por primera vez en 13 años, lo que deja clara su aspiración de enviar japoneses a la Luna.

Llegar a la Luna ha fascinado a la humanidad desde hace décadas. Dentro del programa estadounidense Apollo, los astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin caminaron por la superficie lunar en 1969.

La última misión tripulada de la NASA a la Luna fue en 1972. El interés en enviar humanos pareció desvanecerse después, y las misiones se confiaron a robots.

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