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El clima y las características ambientales de Puerto Rico son factores influyentes para que entre un 10% y 15% de la población padezca de dermatitis atópica, una condición crónica de la piel que causa picor, escamas y enrojecimiento en personas de todas las edades, alertó el dermatólogo Xavier Sánchez.

“Puerto Rico tiene una incidencia bastante alta (de pacientes) y muchos de los estudios se han hecho aquí porque hay varios factores ambientales que no se encuentran en otras partes del mundo”, explicó el especialista, al referirse al impacto del polvo del Sahara, la alta concentración de polen, los ácaros y las altas temperaturas en la alta prevalencia de esta condición.

La dermatitis atópica, también conocida como eczema, es una condición crónica inflamatoria de la piel en personas que sufren una mutación en el gen responsable de mantener su barrera protectora. Al no contar con esa protección, el paciente tiene una piel mucho más sensitiva, por lo que cualquier factor externo que entre en contacto puede causar una irritación y desestabilizarla.

Un paciente de dermatitis atópica puede tener cualquier edad, pero Sánchez indicó que, en el 50% de los casos, esta condición se presenta durante los primeros seis meses de vida. El síntoma más común entre estos pacientes es la piel seca y el picor consistente. Su padecimiento puede ser leve, moderado y severo, dijo. Hay pacientes que solo presentan resequedad, placas rojas o escamas en las áreas flexurales – como antebrazos, codos o detrás de las rodillas. Otros, pueden sufrir erupciones más severas y hasta infecciones.

“Este picor, sencillamente, es tan severo que afecta la calidad de vida. Los pacientes no pueden dormir, y afecta académica y emocionalmente a los pacientes y a sus familiares”, señaló el médico, también dermatólogo pediátrico. Asimismo, la concentración de factores ambientales en Puerto Rico contribuyen a que los pacientes debuten o presenten una dermatitis atópica bien severa, añadió. Es lo que ha visto entre pacientes durante los tiempos recientes en los que las altas temperaturas han exacerbado su condición.

Lo positivo para esta población de pacientes es que existe una variedad de tratamientos tópicos, orales e inyectables que, según avanzan las investigaciones, aumentan su eficacia. “El tratamiento va a depender de la severidad”, comentó Sánchez. La primera línea de tratamiento consiste en esteroides tópicos o cremas. En caso de que el paciente no responda a medicamentos tópicos, se prueban los llamados tratamientos sistémicos o biológicos.

Recientemente, la Administración federal de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) autorizó un medicamento inyectable que puede utilizarse en pacientes a partir de los seis meses de nacido. “Es completamente seguro, bien eficaz y esa respuesta es bastante rápida”, afirmó. Otros medicamentos, conocidos como inhibidores de JAK, ofrecen alternativas de tratamiento oral y tópico para pacientes de 12 años en adelante. El especialista recomendó a cualquier paciente que presente algún síntoma de dermatitis atópica que acuda de inmediato a consulta, antes de que algún factor ambiental la empeore.

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