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Dos ataques israelíes que mataron a un camarógrafo de Reuters e hirieron a otros seis periodistas en el sur del Líbano hace casi dos meses fueron aparentemente deliberados y un ataque directo contra civiles, indicaron dos grupos internacionales de derechos humanos el jueves.

Amnistía Internacional y Human Rights Watch señalaron que los ataques deberían investigarse como un crimen de guerra. Sus hallazgos fueron publicados simultáneamente con pesquisas similares de Reuters y Agence France-Presse (AFP).

Las autoridades israelíes han subrayado que no atacan deliberadamente a periodistas.

Las investigaciones de los grupos de derechos humanos concluyeron que dos ataques con 37 segundos de diferencia apuntaron al grupo de periodistas cerca de la aldea de Alma al-Shaab el 13 de octubre.

Los ataques mataron a Issam Abdallah e hirieron a los periodistas de Reuters Thaer Al-Sudani y Maher Nazeh; al camarógrafo de televisión Elie Brakhya y a la reportera Carmen Joukhadar, ambos de Al-Jazeera Qatar; y a la fotógrafa Christina Assi, y al videoperiodista Dylan Collins, los dos de AFP.

Los siete periodistas, todos portando chalecos antibalas y cascos, estaban entre los muchos que se desplegaron en el sur del Líbano para cubrir el diario intercambio de fuego entre integrantes del grupo militante libanés Hezbollah y las tropas israelíes. La violencia comenzó un día después del ataque del 7 de octubre por parte de Hamás al sur de Israel que desencadenó la guerra reciente entre Israel y Hamás.

Amnistía Internacional aseveró que ha verificado más de 100 vídeos y fotografías, analizado fragmentos de armas en el lugar y entrevistado a nueve testigos. Encontró que el grupo “era visiblemente identificable como periodistas y que el ejército israelí sabía o debería haber sabido que eran civiles, pero aún así los atacó”.

Amnistía, con sede en Londres, añadió que determinó que el primer ataque, que mató a Abdallah e hirió gravemente a Assi, “fue un proyectil de tanque de 120 mm disparado desde las colinas entre al-Nawaqir y Jordeikh en Israel”, mientras que el segundo ataque parecía ser de un arma diferente, probablemente un pequeño misil guiado, que provocó que un vehículo utilizado por el equipo de Al Jazeera estallara en llamas.

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