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Las encuestas de opinión pública son cada vez más comunes y son realizadas con mayor frecuencia por mayor número de medios, incluso fuera de la temporada electoral. ¿Están los políticos y líderes escuchando estas encuestas o hay alguna otra razón por la cual se encuesta cada vez con mayor frecuencia?

Cuando analizamos el tema de las encuestas vemos que algunos creen que el aumento en el número de encuestas y sondeos de opinión pública se debe a la creciente tendencia a favor de la teoría de la representación política. La teoría de la representación política supone que el político está en el cargo para ser la voz del pueblo que lo elige; no necesariamente para imponer su criterio sobre lo que conviene sino para operar en base a lo que piensa la mayoría. Por ejemplo, si los votantes quieren que el funcionario electo vote a favor de, o promueva, la legalización de la marihuana, el funcionario debería llevar a cabo las gestiones que están a su alcance a favor de la legalización de la marihuana, ya sea votando en el hemiciclo, implementando los reglamentos de rigor o asegurándose de que la política pública en el ejecutivo se mueve en esa dirección. Los funcionarios electos o candidatos que creen en la teoría de la representación política pueden encuestar al público antes de que se debata una votación importante para saber qué desea el público que hagan.

Otros creen que las encuestas y sondeos de opinión pública han aumentado porque los políticos, operan en modo de campaña permanentemente. Para seguir aportando dinero, los seguidores deben estar contentos y convencidos de que el político los está escuchando. Incluso si el funcionario electo no actúa de manera consistente con las encuestas, puede tener la encuesta como referente y prepararse para apaciguar los ánimos de sus seguidores explicando las razones detrás de la votación o acción.

Independientemente de por qué se realizan las encuestas, los estudios no han demostrado claramente si las ramas del gobierno actúan consistentemente en línea con, o como consecuencia de, los resultados de las encuestas. Algunas ramas parecen prestar más atención a la opinión pública que otras, pero los acontecimientos, los períodos de tiempo y la política pueden cambiar la forma en que reacciona en última instancia un individuo o una rama del gobierno.

Las elecciones son los acontecimientos sobre los cuales las encuestas de opinión tienen el mayor impacto. Las encuestas de opinión pública hacen más que mostrar cómo nos sentimos sobre ciertos temas o proyectar quién podría ganar una elección. Los medios de comunicación utilizan las encuestas de opinión pública para decidir qué candidatos están por delante de los demás y, por tanto, son de interés para los votantes y dignos de entrevista.

Las encuestas también están en el centro de la cobertura de las contiendas head-to-head de los candidatos de los partidos principales, en las que, al igual que un locutor en el hipódromo, los medios reseñan los movimientos de cada candidato a lo largo de la campaña presidencial. La cobertura de estas contiendas puede ser neutral, positiva o negativa, según las encuestas o los hechos que se cubran. La cobertura de contiendas head-to-head a menudo es criticada por su falta de profundidad; las historias pasan por alto las posiciones de política pública de los candidatos en temas importantes, los historiales de votación y otros hechos que ayudarían a los votantes a tomar una decisión informada. Sin embargo, la cobertura de estas contiendas es popular porque el público siempre está interesado en quién ganará y, a menudo, constituye un tercio o más de las noticias sobre las elecciones. Las encuestas a pie de urna, realizadas el día de las elecciones, son las últimas encuestas electorales realizadas por los medios de comunicación. Los resultados anunciados de estas encuestas pueden disuadir a los votantes de acudir a las urnas si creen que las elecciones ya están decididas.

Las encuestas de opinión pública también afectan la cantidad de dinero que reciben los candidatos en donativos de campaña. Los donantes asumen que las encuestas de opinión pública son lo suficientemente precisas como para determinar quiénes serán candidatos con mayores probabilidades de triunfo tanto en primarias como en las elecciones generales, y dan dinero a quienes obtienen buenos resultados. Los candidatos que no salen favorecidos en las encuestas tienden a tener dificultades para recaudar donativos, lo que a su vez aumenta las probabilidades de que sigan obteniendo malos resultados.

Los funcionarios electos que se postulan para la reelección también deben obtener buenos resultados en las encuestas de opinión pública, y estar en el cargo puede no proporcionar una ventaja automática. Los votantes suelen pensar tanto en el futuro como en el pasado cuando deciden a qué candidato apoyar. Tienen tres años de información o al menos de percepción sobre el incumbente, por lo que pueden predecir mejor lo que sucederá si éste es reelecto. Eso, dependiendo de la efectividad de la gestión pública del incumbente durante su mandato, puede redundar en que le resulte más fácil o difícil convencer al electorado.

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