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Disculpen si este escrito baja de la nube a muchos que aun sueñan con un proceso electoral próximo en el que triunfarán los buenos candidatos, las buenas ideas, las nuevas caras, las alternativas al “establishment”, los menos corruptos o los más simpáticos. Eso no es así. En las elecciones próximas, tal y como ha sido en los procesos de votación en Puerto Rico y el mundo, gana el “get out the vote” (GOTV). ¿Qué es eso? Es la estrategia que implementan los partidos u organizaciones con interés en los procesos democráticos de votación para llevar a la gente a votar. Esas estrategias son tan mundanas como alquilar guaguas para transportar electores, sacarlos de las casas, ofrecerles almuerzo, identificar los sectores donde hay ciudadanos con problemas de movilidad y otras movidas frívolas que solo requiere de una dirigencia política sagaz.

Hago este preámbulo para observar que el pasado sábado, el primer fogueo electoral entre rojos y azules, la elección interna del capítulo local del Partido Demócrata, lo ganó el Partido Nuevo Progresista (PNP) precisamente por haber llevado la gente a votar. El Partido Popular Democrático perdió porque al parecer, su liderato, ignora las implicaciones de una ejecución “by the book” del GOTV. El PNP parece tener aceitado desde hace mucho tiempo ese componente fundamental de su maquinaria electoral, mientras el PPD parece haber perdido la brújula en ese aspecto desde hace dos cuatrienios, al menos. Y si no corrigen, les ocurrirá en noviembre.

Muestra de que pudieran haber perdido la brújula fueron las declaraciones ayer de varios lideres rojos. Por un lado, el exgobernador Aníbal Acevedo Vilá planteó que, si el PPD iba a competir, tenía que entrar de lleno, para ganar. Dijo además que desconocía a qué nivel en esa colectividad se había tomado la decisión de participar en el proceso del que resultó electo Luis Dávila Pernas como líder demócrata local. Esa aseveración se agravó cuando el propio secretario general de la pava, Gerardo Antonio “Toñito” Cruz admitió que tampoco sabía quién decidió en el PPD participar de ese proceso. Si el secretario general de un partido no conoce cómo, cuándo, quién ni dónde se toma una decisión de esa magnitud, con las implicaciones públicas que ello tiene, pues la cosa luce peor para los simpatizantes de esa colectividad. A esas declaraciones podemos añadirle las de varios alcaldes frustrados y la del propio perdedor del proceso, Luis Javier Hernández, diciéndole por lo bajo a sus allegados -más allá de su pronunciamiento público- que lo dejaron solo después que lo fueron a buscar para que se tirara a esa contienda.

Desearíamos todos una sociedad en la que prevalezcan en los procesos electorales las mejores ideas y los mejores candidatos que las representen para adelantar nuestros objetivos colectivos. Aunque puede haber un porciento de los votos que se muevan por ello, otro gran sector, quizás la parte más grande del bizcocho electoral llega a las urnas porque lo llevan o atraídos por intereses personales ya que los aspirantes a los que beneficiará con su voto supondrán una mejoría en vida material, con mayores ingresos o empleos para los suyos.

¿Qué usted cree?



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