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En días recientes se completó el ejercicio de voto adelantado por parte de los partidos que participan en el proceso electoral de primarias pautado para el 2 de junio. Las estadísticas de las solicitudes de voto adelantado del Partido Nuevo Progresista (PNP) revelan que dicho partido registró 90,775 solicitudes.

Habiéndose completado el ejercicio, el Director de Campaña del gobernador Pedro Pierluisi, anunció que de las 90,775 solicitudes registradas ante la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) un total de 63,078 solicitudes, es decir un 69.49 %, fueron gestionadas y entregadas por el equipo electoral y de campaña de Pierluisi. Reveló, además, que el equipo de la Comisionada Residente Jenniffer González Colón entregó un total de 16,072 solicitudes, es decir un 17.70 %. Por otra parte, unas 11,625 solicitudes, 12.81 %, fueron gestionadas por electores a través de la plataforma electrónica “eRe”, correo electrónico, confinados, entre otros.

A todas luces, la información revelada por Mundo demuestra que el proceso de solicitud del voto adelantado realizado por la campaña de Pedro Pierluisi resultó mucho más efectivo que el de su oponente y valida desde el arranque del proceso primarista que es el candidato que tiene más respaldo y mejor estructura para ganar la primaria y la elección general.

Ante este cuadro, habría que preguntarse nuevamente: ¿por qué una primaria para gobernador en el PNP será contraproducente?

En el panorama político actual de Puerto Rico, donde la unidad y el progreso son primordiales, la propuesta de una primaria para gobernador entre el gobernador Pedro Pierluisi y la comisionada residente Jenniffer González parece no solo innecesaria sino también contraproducente para los objetivos generales de la isla.

En primer lugar, el gobernador Pierluisi sin duda ha demostrado su valía a través de una trayectoria encomiable de liderazgo. Su mandato se ha caracterizado por un firme compromiso con el bienestar de Puerto Rico, navegando tiempos difíciles con resiliencia y pragmatismo. Después de los desastres naturales y la crisis económica, su liderazgo ha brindado estabilidad y dirección, convirtiéndolo en una figura confiable a los ojos de la mayoría de los puertorriqueños.

Además, la continuidad del esfuerzo de reconstrucción en curso es imperativa para la prosperidad futura de Puerto Rico. La transición a una nueva administración corre el riesgo de alterar el impulso ganado hasta ahora, obstaculizando potencialmente la recuperación y el desarrollo de la isla. La experiencia del gobernador Pierluisi y su familiaridad con los proyectos en curso lo posicionan de manera única para sostener la trayectoria de progreso, asegurando que las necesidades de los puertorriqueños sean atendidas de manera efectiva.

Además, el compromiso inquebrantable del gobernador Pierluisi con la causa principal del Partido Nuevo Progresista —la estadidad— es un testimonio de su dedicación a los principios fundamentales del partido. Su defensa de la estadidad no solo se alinea con las aspiraciones de la mayoría de los puertorriqueños sino que también subraya su visión de un futuro más equitativo y empoderado para la isla.

Por último, pero no menos importante, no se puede ignorar el apoyo abrumador al gobernador Pierluisi entre los miembros y funcionarios electos del PNP. El respaldo de una amplia mayoría de alcaldes, representantes y senadores del PNP subraya la postura unificada del partido a favor de la continuidad y la estabilidad bajo el liderazgo del gobernador.

En conclusión, una primaria para gobernador entre Pierluisi y Jenniffer González solo serviría para dividir al partido y distraer la atención de los problemas apremiantes que enfrenta Puerto Rico. Al apoyar a Pierluisi, los miembros del PNP pueden reafirmar su compromiso con la unidad, la continuidad y el progreso, asegurando que el camino de Puerto Rico hacia la estadidad y la prosperidad siga siendo firme e inquebrantable.

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