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Un grupo de personas con el rostro cubierto marcó un alto el domingo a la caravana en la que viajaba la candidata presidencial por el partido oficialista, Claudia Sheinbaum, mientras hacía campaña en el estado de Chiapas, en el sur de México, para exigirle que ponga fin a la violencia en la región en donde se libra una disputa territorial entre dos cárteles del narcotráfico.

Según un video que circula en redes sociales, los encapuchados —que se identificaron como pobladores— expresaron su “impotencia” porque el gobierno no hace nada contra la inseguridad en esa zona y pidieron a la ex jefa de gobierno de la capital mexicana que en caso de llegar a la presidencia tome medidas para evitar que Motozintla, una localidad cercana a la frontera con Guatemala, se convierta en “un desastre” como pasó en otros pueblos.

En el video se observa a Sheinbaum mientras escucha atentamente a los encapuchados y no se ven armas.

La candidata, que durante su recorrido estaba escoltada por miembros del Ejército y la Guardia Nacional, confirmó lo sucedido y restó importancia al incidente.

En contraste, la diputada federal por el partido oficialista Morena Patricia Armendáriz, quien acompañaba a la comitiva, publicó en la red social X su temor de que los encapuchados estuvieran vinculados a algún cártel. Armendáriz eliminó su publicación poco después.

En un encuentro posterior con la prensa que acompaña su campaña, Sheinbaum calificó el hecho de “muy extraño” porque quien divulgó el video era un medio crítico con el oficialismo y dijo que no creía que estas personas pertenecieran al crimen organizado, aunque la región que visitó el fin de semana es territorio en disputa entre el Cártel de Sinaloa y el de Jalisco Nueva Generación.

Los grupos de la delincuencia organizada ponen retenes, someten a los pobladores para que trabajen para ellos y han provocado el desplazamiento de miles de personas, acciones que eran habituales en otros puntos de México pero no en Chiapas hasta el año pasado. Su objetivo es controlar las rutas de migrantes, drogas y armas procedentes de Centro y Sudamérica que tienen como destino México y Estados Unidos.

De hecho, la embajada de Estados Unidos en México emitió una alerta el viernes restringiendo los viajes de sus funcionarios a esa zona.

A principios de año, se divulgaron videos en los que se ve a residentes de poblaciones de esa región alineados en carreteras cercanas a la frontera vitoreando a convoyes de pistoleros del Cártel de Sinaloa. Otros vídeos muestran choques de pobladores con el ejército. En todos es prácticamente imposible confirmar si los campesinos actúan por convicción o por miedo.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, pidió entonces a la población que “no apoye a las bandas” aunque reconoció que podían ser víctimas de represalias.



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