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El Colegio de Químicos de Puerto Rico (CQPR) presentó los resultados de un estudio de agua potable en los municipios de Arroyo, Guayama y Salinas, donde encontraron metales nocivos a la salud en casas y pozos de las comunidades por el depósito de cenizas de carbón en el Acuífero del Sur.

Aunque el estudio, realizado entre marzo de 2021 y agosto de 2023 en conjunto con comunidades afectadas, arrojó que los niveles de los metales no exceden los límites establecidos por la Agencia de Protección Ambiental (EPA, en inglés), el doctor Osvaldo Rosario, asesor del colegio, indicó que la presencia de sustancias, como plomo y arsénico, presenta un riesgo a la salud a quienes la consumen, mayormente, a las poblaciones de los municipios muestreados.

“Que estas concentraciones sean bajas y bien distantes [a] los niveles regulatorios no necesariamente aseguran la salud del pueblo. Organizaciones como la Comisión de Salud y Ambiente de la Comisión Europea, World Health Organization (Organización Mundial de la Salud), Centers for Disease Control (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) y la misma EPA [consideran] que la práctica de cumplimiento ambiental regulando niveles individuales de diferentes sustancias que representan riesgos al ambiente y la salud no son suficientes para asegurar la salud de la población”, manifestó el químico.

Explicó, además, que no todos los metales que componen la ceniza, depositadas por la planta generatriz AES, aparecieron en el estudio porque “depende de la concentración [d]el metal, depende de la afinidad del terreno por donde están percolando estos compuestos en la superficie, donde están sujetos a la intemperie de la lluvia. [Se] disuelve el componente de las cenizas [y] percola por el terreno hasta llegar al acuífero donde se está sirviendo”, elaboró.

El también catedrático mencionó que la metodología que utilizaron (inducción por plasma espectrometría de masas) para analizar la calidad de agua en grifos de casas en la comunidad y pozos permitió detectar trazos de metales que la EPA no consiguió en sus análisis de monitoreo e, incluso, ni son regulados por la agencia federal, como aluminio, cobalto, litio, vanadio y uranio.

Efectos a la salud por químicos

El doctor Ángel González, representante del Comité de Salud Ambiental del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico, abundó que las poblaciones más afectadas son menores de edad, embarazadas, mayores de edad, personas con enfermedades preexistentes, escuelas, centros de cuido, centros de envejecientes y centros de salud.

Los efectos por envenenamiento al arsénico, mencionó el médico especialista en adicción, incluye daños al sistema nervioso, riesgo de cáncer pulmonar, riñón o hígado, discapacidad mental o convulsiones. Esbozó que los bajos niveles de plomo en menores pueden afectar el coeficiente intelectual, retrasar el crecimiento u ocasionar problemas de audición o anemia. Mientras, para adultos, involucran problemas cardiovasculares, presión, hipertensión y función renal.

Para las comunidades dependientes del acuífero, el galeno recomendó consumir aguas tratadas fuera del área. “Lo que sabemos es que mientras más consumen [agua], se acumulan [sustancias] y se crean más problemas de salud”, dijo. “La responsabilidad, entiendo yo, de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados es llevar agua que no cause enfermedades por químicos y tiene todo una serie de metodología para evitar que el agua no cause enfermedades”, continuó.

El líder comunitario de Salinas Víctor Alvarado Guzmán, señaló que en las comunidades “ha aumentado casos de cáncer, sobre todo, en comunidades cerca de la planta de cenizas”, como la comunidad Miramar, en Salinas. Abordó también que existen precedentes de cierres de acuíferos por contaminación ambiental, según sucedió en Estados Unidos.

Las recomendaciones que emitió el Colegio para el Gobierno incluyen remover depósitos de cenizas en el Acuífero del Sur y que se mantenga el monitoreo en las casas impactadas, al menos, una vez al año. Según la presidenta del colegio, la licenciada María Santiago, el CQPR entregó el informe de resultados, el 23 de febrero, a la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), la EPA, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y la Legislatura, pero aún no han recibido respuesta de ninguna.

Décadas de contaminación

Rosario explicó que la quema de derivados de petróleo para la generación de energía, sobre todo, del carbón, por ser el combustible más económico, es una de las razones que provocó la baja calidad de agua, entre otros recursos naturales que la región ha enfrentado.

En 2002, se depositaban las cenizas en República Dominicana, pero, desde 2004, se realiza, entre otros municipios, en Salinas y Guayama, donde estiman que hay alrededor de dos millones de toneladas de cenizas depositadas. La comunidad, preocupada por la situación, acudió a que la AAA monitoree e informe la calidad del agua en el acuífero, pero la agencia no respondió. Una de las alternativas para arrojar datos de fue contactar al CQPR, que proveyó fondos para desarrollar el presente estudio.

En 2017, contó el químico, la EPA exigió que toda operación de quema de carbón tenga que monitorear la calidad del agua subterránea, por lo que la carbonera AES estuvo obligada a reportar los niveles encontrados a la agencia federal. Los resultados arrojaron niveles “violativos” de una serie de metales íntimamente asociados al carbón y tuvieron que presentar un plan de remediación, que fue rechazado por la EPA y se mantiene en litigio. Según la presidenta del CQPR, presumiblemente, no aceptó el plan porque no cumplió con estándares de la agencia federal.

Joaquín A. Rosado Lebrón cubre salud para Metro Puerto Rico a través del programa Report for America.



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