El médico patólogo paraguayo Gustavo Ayala, profesor de la Universidad de Texas, sostiene que se podría lograr un “progreso significativo” en la lucha contra el cáncer si las investigaciones se centraran en tratamientos dirigidos a los tejidos nerviosos, de donde, asegura, las células cancerígenas obtienen la energía para hacer metástasis.
Este científico explicó, en una entrevista con EFE, que ha dedicado los últimos 27 años a estudiar la denominada invasión perineural, un proceso descubierto hace más de un siglo que explica cómo las células tumorales ocupan el espacio en torno a un nervio.
Esta investigación fue descrita por Ayala en un artículo, titulado ‘Transferencia de mitocondrias de un nervio al cáncer durante la metástasis del cáncer’, que divulgó en junio de 2025 en la revista Nature y que la publicación especializada Science destacó entre los diez descubrimientos científicos más importantes del año pasado.
Ayala aseguró que, tras décadas de experimentos, ha observado que las células del cáncer son “mucho menos eficientes” cuando no logran “robar” las mitocondrias -la parte que produce la energía- de las neuronas, lo que, a su juicio, las convierte en una suerte de “superatletas” que pueden propagarse a otros tejidos.
“Hay una sobrecarga de energía que le da mucha más fuerza y agresividad a esas células del cáncer”, explicó el especialista, para quien es “parcialmente cierto” que el cáncer sea causado por mutaciones genéticas, ya que advirtió que un tumor también puede convertirse en “un parásito” que extrae energía del nervio.
En esa línea, advirtió que el enfoque tradicional de que esta enfermedad se cura con terapias dirigidas únicamente a las mutaciones y a destruir las células malignas “se está agotando”.
“Sin tratar a los nervios no vamos a poder curar el cáncer”, enfatizó.
Por ello, Ayala enfoca sus investigaciones en “terapias específicas” dirigidas al tejido nervioso, que -admite- a lo mejor “no curen el cáncer”, pero sí pueden evitar que haga metástasis y permitan al paciente vivir con una “enfermedad crónica”.
Terapias en estudio
Además, Ayala y sus colaboradores trabajan en el análisis de ciertos fármacos que interrumpan esa absorción de energía, y en el desarrollo de tratamientos para mejorar los resultados de la quimioterapia y la radioterapia.
“Yo creo que estas terapias de nervios van a volver a la quimio y a la radio mucho más eficientes”, indicó este médico, al explicar que los tejidos nerviosos pueden ser un camino para el uso de “nanodrogas” que faciliten que esos tratamientos lleguen a todas las células cancerígenas.
No obstante, advirtió que uno de “los problemas” del uso de la radioterapia es que no solo “mata las células de cáncer”, sino que “al mismo tiempo hace que los nervios crezcan más”, lo cual, consideró, ayuda a la enfermedad a sobrevivir.
Por ello, anticipó que han comenzado a investigar el uso del bótox como una terapia “neoadyuvante” (suministrada de forma previa al tratamiento principal) para “acallar a los nervios” antes de la radioterapia y mejorar su efectividad.
Pero este experto, para quien su investigación es un “compromiso personal”, ya que su hija enfrenta un segundo diagnóstico de esta enfermedad, admitió que aún están lejos de empezar estudios clínicos grandes que permitan comprobar la eficacia de estas terapias.
“Estamos en buen camino, el entendimiento siempre es importante, pero el desarrollo de terapias es un proceso que es muy difícil de acelerar”, destacó Ayala, quien estudió en la Universidad Nacional de Asunción y luego pasó por Georgetown y Yale, en Estados Unidos.