El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró el miércoles un impuesto base del 10% sobre las importaciones de todos los países y tasas arancelarias más altas sobre docenas de naciones que tienen superávits comerciales con Estados Unidos, una medida que amenaza con desestabilizar gran parte de la arquitectura de la economía global y con desencadenar guerras comerciales más amplias.
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— The White House (@WhiteHouse) April 2, 2025
Trump mostró un gráfico mientras hablaba en la Casa Blanca que indicaba que Estados Unidos cobraría un impuesto del 34% sobre las importaciones de China, de 20% sobre las importaciones de la Unión Europea, de 25% sobre Corea del Sur, 24% sobre Japón y 32% sobre Taiwán.
El presidente utilizó una retórica agresiva para describir un sistema de comercio global que Estados Unidos ayudó a construir después de la Segunda Guerra Mundial, y afirmó que “nuestro país ha sido saqueado, pillado, violado, esquilmado” por otras naciones.
Trump declaró una emergencia económica nacional para lanzar los aranceles, que espera produzcan cientos de miles de millones en ingresos anuales. Ha prometido que los empleos manufactureros regresarán a Estados Unidos como resultado de los impuestos, pero sus políticas corren el riesgo de causar una desaceleración económica repentina, ya que los consumidores y las empresas podrían enfrentar fuertes aumentos de precios en automóviles, ropa y otros bienes.
“Los contribuyentes han sido estafados durante más de 50 años”, dijo Trump en declaraciones en la Casa Blanca. “Pero eso ya no va a suceder más”.
Trump estaba cumpliendo una promesa clave de campaña al imponer lo que llamó aranceles “recíprocos” a los socios comerciales a través de la Ley de Poderes de Emergencia Internacional de 1977, en un intento extraordinario de romper y, en última instancia, remodelar la relación comercial de Estados Unidos con el mundo.
Las tasas más altas del presidente afectarían a las entidades extranjeras que venden más bienes a Estados Unidos de los que compran, lo que significa que los aranceles podrían permanecer en vigor durante algún tiempo, ya que el gobierno estadounidense espera que otras naciones reduzcan sus aranceles y otras barreras comerciales que, según dice, han llevado a un desequilibrio comercial de 1,2 billones de dólares el año pasado.
Los aranceles se producen después de que el gobierno de Trump anunció recientemente impuestos del 25% sobre las importaciones de automóviles; gravámenes contra China, Canadá y México; y mayores sanciones comerciales sobre el acero y el aluminio. Trump también ha impuesto aranceles a los países que importan petróleo de Venezuela y tiene previsto implementar nuevos impuestos sobre la importación de medicamentos farmacéuticos, madera, cobre y microprocesadores.
Ninguna de las señales de advertencia sobre la caída en la bolsa de valores o el declive en la confianza del consumidor ha hecho que el gobierno se cuestione públicamente su estrategia, a pesar del riesgo de sufrir consecuencias políticas luego de que los votantes en las elecciones del año pasado señalaron que uerían que Trump combatiera la inflación.
Altos funcionarios del gobierno, quienes insistieron en el anonimato a fin de dar a conocer los aranceles a la prensa antes del discurso de Trump, aseguraron que los impuestos recaudarían cientos de miles de millones de dólares anualmente. Añadieron que la tasa base del 10% era para ayudar a garantizar el cumplimiento, mientras que las tasas más altas se basaban en los déficits comerciales con otras naciones y luego se redujeron a la mitad para alcanzar los cifras que presentó Trump.
En una serie de preguntas de seguimiento de The Associated Press, la Casa Blanca no pudo señalar si las exenciones arancelarias sobre las importaciones por valor de 800 dólares o menos permanecerían en vigor, lo que posiblemente protegería a algunas importaciones de los nuevos impuestos.
Basándose en la posibilidad de aranceles más amplios que han planteado algunos asesores de la Casa Blanca, la mayoría de los análisis externos de bancos y grupos de expertos proyectan una economía empañada por el aumento de precios y un crecimiento estancado.