MELBOURNE, Australia (AP) — El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump parece no dejar títere con cabeza con los amplios aranceles que aplicó en todo el mundo, desde afloramientos rocosos donde viven osos polares en el Ártico hasta pequeñas islas tropicales y una antigua colonia penal británica cuyo líder está desconcertado por haber sido blanco de tales medidas.
Trump sacudió los mercados, a los fabricantes y a otros sectores el miércoles al anunciar un arancel base del 10% a las importaciones a Estados Unidos, y uno mucho más alto a productos de algunos lugares, notablemente aquellos con altos superávits comerciales con Estados Unidos.
Algunos países como Rusia, que enfrenta sanciones estadounidenses, además de Canadá y México, que afrontan medidas arancelarias separadas de Estados Unidos, quedaron fuera. La Santa Sede, por ejemplo, también se libró de ser incluida entre las docenas de países y territorios afectados por Trump.
Este es un vistazo a algunos territorios afectados que tienen poca o ninguna producción, exportaciones o función en la economía global. Hasta el momento, no se ha explicado por qué estos lugares fueron incluidos en la lista presentada en la cuenta afiliada a la Casa Blanca “Rapid Response 47” de la red social X.
Jan Mayen
Esta pequeña isla ártica, posiblemente con más osos polares que personas, figura entre los lugares más peculiares de la lista de objetivos de Estados Unidos.
Los únicos habitantes en Jan Mayen, que forma parte de Noruega desde 1930, son miembros del ejército noruego y del Instituto Meteorológico Noruego. La isla, a 370 millas al noreste de Islandia, está parcialmente cubierta por glaciares.
La función principal del ejército noruego en el sitio es supervisar el derecho de soberanía de Noruega sobre la isla, y volar aviones de carga C-130 Hercules a Jan Mayen unas doce veces al año desde Noruega.
Los aviones solo pueden aterrizar si la visibilidad es buena, ya que el aeropuerto no tiene capacidades de aterrizaje por instrumentos.
Hasta el jueves, los ministerios de Relaciones Exteriores y Medio Ambiente de Noruega no habían respondido a las solicitudes de comentarios de The Associated Press.
Tokelau
La nación, compuesta por tres islas de coral tropicales y hogar de 1,500 personas en un área de tierra combinada de 4 millas cuadradas, también enfrenta aranceles estadounidenses del 10%.
Tokelau, es una de las economías más pequeñas del Pacífico Sur y sobrevive gracias a la agricultura de subsistencia, la pesca y la financiación de Nueva Zelanda, que considera las islas como uno de sus territorios.
Roland Rajah, economista principal del Instituto Lowy, un grupo de expertos en política exterior de Australia, dijo que las autoridades de pequeñas naciones insulares probablemente lucharían para cambiar la opinión de Washington.
“Si esos países no recibieron mucha consideración en cuanto a qué aranceles se les impusieron dado su tamaño y oscuridad para la administración de Trump, eso también podría dificultarles hacer algo para negociar su salida de esos aranceles”, dijo.
Isla de Navidad
El líder de la Isla de Navidad, que tiene menos de 2,000 personas, dijo que el atolón del Océano Índico no exporta nada a Estados Unidos.
“No hay comercio entre la Isla de Navidad y Estados Unidos, excepto que compramos equipos de minería a través de Tractors Singapore”, dijo el presidente del condado de la Isla de Navidad, Gordon Thomson, refiriéndose al distribuidor regional del gigante manufacturero de Texas, Caterpillar Inc.
El puesto avanzado australiano, ubicado a 225 millas al sur de Yakarta, la capital indonesia, ha utilizado maquinaria pesada estadounidense para extraer fosfato durante décadas.
“El comercio, si lo hay, consiste en productos estadounidenses enviados a la Isla de Navidad. Lo único que exportamos es fosfato y eso va a Malasia, Indonesia, tal vez Tailandia y un poco la zona continental australiana”, señaló Thomson.
Islas Heard y McDonald
Las Islas Heard y McDonald, situadas en el remoto Antártico, que en conjunto forman otro territorio australiano, en este caso, deshabitado, también están en la lista y sujetas a aranceles del 10%.
Las islas mayormente áridas entre Madagascar y la Antártida tienen dos volcanes activos y solo se pueden alcanzar por mar.
Contactada por la AP, la División Antártica del gobierno australiano no respondió de inmediato cuando se le preguntó sobre cómo el arancel podría afectar sus operaciones en las islas.
Isla Norfolk
La Isla Norfolk en el Pacífico, otro territorio australiano con una población de alrededor de 2,000 personas, recibió un tratamiento arancelario más severo.
En su cálculo, el gobierno de Trump, dijo que la antigua colonia penal británica cobra a Estados Unidos aranceles del 58%, y respondió con una tasa arancelaria del 29% sobre la isla, cuya economía gira en torno al turismo. Está a unas 1,000 millas al este de Sídney.
El administrador de la Isla Norfolk, George Plant, representante del gobierno australiano en la isla, investiga qué hay detrás de esto.
“Hasta donde yo sé, no exportamos nada a Estados Unidos”, dijo a la AP. “No cobramos aranceles a nada. Tampoco puedo pensar en alguna barrera no arancelaria que esté en vigor, así que estamos rascándonos la cabeza”.
En declaraciones a periodistas, el primer ministro australiano Anthony Albanese bromeó: “No estoy muy seguro de que la Isla Norfolk, con todo respeto, sea un competidor comercial con la gigantesca economía de Estados Unidos”.
“Pero, en mi opinión, eso solo muestra, ejemplifica, el hecho de que ningún lugar en la Tierra está exento de esto”.