La muerte de la especialista Sarah Beckstrom, de 20 años, y el grave estado de salud del sargento Andrew Wolfe han provocado un intenso escrutinio sobre la seguridad en la capital estadounidense y han acelerado cambios drásticos en la política migratoria del gobierno federal.
El ataque ocurrió esta semana cerca de la estación Farragut West del Metro, donde ambos soldados de la Guardia Nacional de Virginia Occidental cumplían labores de apoyo.
Beckstrom, oriunda de Summersville, West Virginia, se unió a la Guardia Nacional en 2023. Su padre, Gary Beckstrom, la describió como su “baby girl” y afirmó en redes sociales que había “pasado a la gloria”.
El gobernador de West Virginia, Patrick Morrisey, pidió un minuto de silencio estatal y afirmó que la joven hizo “el máximo sacrificio” en servicio del país. También confirmó que Wolfe, de 24 años, se mantiene en condición “muy crítica”.
“Estos dos héroes de Virginia Occidental estaban sirviendo a nuestro país y protegiendo nuestra capital cuando fueron atacados maliciosamente”, dijo Morrisey. “Su valentía representa lo mejor de nuestro estado”.
Un pequeño memorial con flores y una bandera estadounidense fue colocado en las afueras de la estación del Metro como señal de duelo comunitario.
El sospechoso enfrenta cargos de asesinato en primer grado
El principal sospechoso, Rahmanullah Lakanwal, un afgano de 29 años, fue acusado inicialmente de asesinato, cargos que ya fueron elevados a asesinato en primer grado. La fiscal federal del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, aseguró en Fox News que se anticipan “muchos más cargos”.
Lakanwal llegó a Estados Unidos en 2021 tras trabajar para una unidad antiterrorista dirigida por la CIA durante la guerra en Afganistán. Según AfghanEvac, organización que auxilia a excolaboradores afganos de EE. UU., formaba parte de una unidad altamente especializada que participaba en misiones clandestinas de extrema violencia. El director de la CIA, John Ratcliffe, confirmó que el sospechoso pudo reubicarse en EE. UU. gracias a su servicio a la inteligencia estadounidense.
Las autoridades aún investigan el motivo detrás del ataque y han ampliado la búsqueda de pistas tanto dentro como fuera del país.
La Casa Blanca congela todas las decisiones de asilo tras el tiroteo
El atentado provocó un giro inmediato en la política migratoria. La administración Trump anunció una pausa total en las decisiones de asilo, mientras realiza una revisión de los procesos de evaluación de seguridad.
Trump afirmó en Truth Social que busca “pausar permanentemente la migración desde todos los países del Tercer Mundo hasta que el sistema estadounidense pueda recuperarse por completo”.
Paralelamente, el director del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), Joseph Edlow, afirmó en X que la agencia ha “detenido todas las decisiones de asilo” hasta garantizar “la máxima verificación posible”.
“La seguridad del pueblo estadounidense siempre viene primero”, expresó Edlow.
