El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió en descartar la posibilidad de una convocatoria electoral en Venezuela a corto plazo tras la incursión en la que las fuerzas estadounidenses capturaron al presidente venezolano, Nicolás Maduro, un evento tras el que el inquilino de la Casa Blanca declaró que es él mismo quien está al mando el país caribeño.
“Primero tenemos que arreglar el país. No se pueden celebrar elecciones. Es imposible que la gente pueda votar”, afirmó el magnate republicano en una entrevista para la cadena NBC en la que desechó el plazo de un mes sugerido en una de las preguntas: “No, llevará un tiempo”. “Tenemos que cuidar al país hasta que se recupere”, agregó.
Por otra parte, apuntó al vicepresidente estadounidense, JD Vance, y a los secretarios de Estado, Marco Rubio, y de Defensa, Pete Hegseth, así como a su asesor Stephen Miller, como partes destacadas de un grupo con “diferentes conocimientos” que supervisará el papel de Washington en Venezuela. Con todo, contestó con un conciso “yo” a la pregunta de quién es el responsable último de la gestión estadounidense en el país caribeño.
Sus palabras coinciden con la línea argumental que estableció desde la intervención contra Maduro, en el marco de la cual advirtió ya este domingo que era él mismo quien estaba “a cargo” de Venezuela, en unas declaraciones ante la prensa en las que evitó abordar la posibilidad de forzar una convocatoria electoral o una liberación de presos políticos venezolanos.
Luego de la operación militar de Estados Unidos en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró que el gobierno del presidente, Donald Trump, no va a gobernar el quehacer diario del país suramericano, sino más bien se aplicará una “cuarentena petrolera”, esto como una herramienta de presión.
En entrevistas con varios medios estadounidenses, Rubio buscó matizar el mensaje del presidente Donald Trump, y así intentar reducir los temores de una posible ocupación prolongada o un intento de construcción política similar a la ocurrida en Irak o Afganistán.
