


Junto a la alimentación, el sueño es la principal necesidad básica del ser humano. Para cubrirla en las mejores condiciones, el hombre prehistórico construyó los primeros colchones hace unos 200.000 años, hechos de hierba y cenizas, según la revista Science.
En ese entonces, el objetivo era el mismo que en la actualidad: poder descansar de forma confortable para que el organismo se recupere de la jornada diaria.
FASES Y ETAPAS
• En los estudios sobre el sueño se emplean sensores para registrar los movimientos oculares y la actividad cerebral, y eso se usa para clasificar las fases y etapas del sueño.
• Existen dos fases del sueño: el sueño sin movimiento ocular rápido (MOR) y el sueño con movimiento ocular rápido. El ciclo se reinicia cada 80 a 100 minutos. Por lo general, se atraviesan de cuatro a seis ciclos por noche, y es posible que se despierte brevemente entre un ciclo y otro.
• El sueño sin MOR tiene tres etapas, definidas por las mediciones de la actividad cerebral obtenidas en los estudios sobre el sueño. La primera etapa es la transición entre la vigilia y el sueño. Cuando se llega a la segunda etapa, la persona está dormida. La tercera etapa se conoce como sueño profundo.
• Durante el sueño con MOR, los ojos parpadean y el cerebro está activo. La actividad cerebral medida durante esta fase es parecida a la actividad cerebral durante las horas de vigilia. Los sueños generalmente ocurren durante el sueño con MOR. Por lo general**,** el sueño MOR ocurre más avanzada la noche.

BENEFICIOS
El sueño afecta tanto la salud física como la mental, y entre sus beneficios destacan los siguientes:
1. AYUDA A MANTENER EL PESO: la falta de sueño hace que los adipocitos (células grasas) liberen menos leptina, la hormona supresora del apetito. El insomnio también provoca que el estómago libere más grelina (la hormona del apetito). Ambas acciones hacen que dormir poco se asocie a la obesidad.
2. MEJORA LA INMUNIDAD: nuestro sistema inmunitario emplea el tiempo de sueño para regenerarse, lo que le permite luchar eficazmente contra las toxinas y los gérmenes que de forma continua nos amenazan. Nuestro cuerpo cumple con su función reparadora en ese tiempo de descanso.
3. PROTEGE EL CORAZÓN: según los expertos, la falta de descanso nocturno se relaciona con una mayor incidencia de sobrepeso, obesidad, hipertensión y niveles altos de colesterol y triglicéridos. Además, existe el riesgo de que aparezca insuficiencia cardíaca.
4. BENEFICIA A LA SALUD EMOCIONAL: cuando dormimos, el cuerpo se relaja y eso facilita la producción de melatonina y serotonina. Es otro de los beneficios del sueño, ya que estas hormonas contrarrestan los efectos de las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol).
5. MEJORA LA MEMORIA: dormir fortalece las conexiones neuronales. Durante la fase de movimiento ocular rápido del sueño, el hipocampo, el almacén de nuestra memoria, se restaura, transformando la memoria a corto plazo en memoria a largo plazo.
6. AUMENTA LA CREATIVIDAD: cuando el cerebro está descansado y la producción de hormonas está equilibrada, la memoria funciona a la perfección. Eso fomenta que la imaginación sea más potente y nosotros, más creativos.

RECOMENDACIONES
Para que el descanso nocturno tenga una duración suficiente, sea reparador y aporte los beneficios del sueño que han sido mencionados, hay ciertas recomendaciones:
• Rutina de descanso: tratar de acostarse alrededor de la misma hora para acostumbrar al organismo a una rutina ayuda a dormir bien.
• Cena ligera: una cena ligera al menos un par de horas antes de irnos a dormir le dará al organismo el tiempo suficiente para digerir la comida. Asimismo, contribuirá a prevenir el reflujo ácido y la indigestión, y facilitará un estado de sueño más profundo y reparador.
• Sin estimulantes por la noche: productos estimulantes como el chocolate poco antes de ir a la cama pueden alterar el sueño, y lo mismo aplica con la teína y la cafeína. Todos ellos interfieren con el ciclo natural del sueño, reduciendo la calidad del descanso.
• Sin ejercicio físico antes de dormir: otra recomendación es practicar ejercicio de forma frecuente, pero evitando realizarlo a última hora del día, ya que eleva la temperatura de nuestro cuerpo y puede dificultar el sueño.
Por cierto, el 40% de la población mundial padece insomnio, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
FUENTES: FUNDACIÓN DEL CORAZÓN, OMS E INSTITUTOS NACIONALES DE SALUD (EEUU).
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