El 3 de enero despertamos con la noticia de una invasión estadounidense a Venezuela. Luego se aclaró que se trataba de una acción “policiaca” para arrestar al presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores buscados y acusados por “narcoterrorismo”.
Esto es, por asociación con organizaciones terroristas (las FARC de Colombia) y carteles de drogas (Cartel de los Soles) para facilitar el trasiego de cocaína hacia Estados Unidos, a cambio del pago de millones de dólares.
Es importante aclarar que “narcoterrorismo” no es un delito tipificado en ningún código penal. Se trata de un concepto acuñado por el expresidente peruano Fernando Belaunde Terry para caracterizar la alianza entre el grupo Sendero Luminoso y los productores de coca peruanos que atacaban a los agentes antidrogas estadounidenses.
De primera instancia también pensamos que el gobierno estadounidense seguiría un patrón de acción similar al de la invasión de Panamá en 1989. En esa instancia la invasión llevó al arresto del dictador Manuel Noriega. La deposición de Noriega fue seguida por la rápida instalación del presidente Guillermo Endara, quien había sido electo como candidato de la Alianza de Oposición Civilista derrotando al candidato Carlos Duque, del Partido Revolucionario Democrático, que apoyaba Noriega.
La deposición de Maduro, sorprendentemente, no ha sido seguida por la instauración como presidente del candidato que reclama haber sido electo en las elecciones de 2024, Edmundo González Urrutia que, junto a María Corina Machado lideraron la Plataforma Unificación Democrática. Se dice que Trump soslayó a Machado por celos debido a que a ella le concedieron el Nobel de la Paz y no a él. La realidad es otra.
Según el periódico británico The Telegraph, en su edición del 4 de enero, previo a la acción militar estadounidense se realizaron en Catar negociaciones entre líderes venezolanos, capitaneados por la vicepresidenta Delcy Rodríguez, y el Departamento de Estado de EE.UU., encabezado por Marco Rubio. El acuerdo, mediado por un miembro de la familia real de Catar, concertó la captura y extradición de Maduro a cambio de garantizar la continuidad del gobierno bolivariano, con apertura a inversiones estadounidenses en sectores claves: petróleo, minería y otras áreas estratégicas. Este pacto explica las declaraciones de Trump sobre la supuesta incapacidad de Machado y la disposición de Rodríguez para ejecutar directrices alineadas con Washington.
Para sortear la Constitución venezolana que exige elecciones en 30 días ante la muerte, renuncia, destitución, incapacidad física o mental, abandono del cargo, o revocación popular del presidente de la república; se nombra a Delcy Rodríguez “presidenta encargada”, y se mantiene la ficción jurídica de que Maduro sigue siendo el presidente de Venezuela. De ahí sus declaraciones afirmando que Maduro continúa siendo el presidente y exigiendo la inmediata liberación de él y su esposa.
El ataque militar en Venezuela es consistente con el llamado corolario Trump de la Doctrina Monroe designada por los periodistas como la “Doctrina Donroe”. En el documento National Security Strategy of the United States of America, publicado en noviembre de 2025 se afirma que: “Negaremos a los competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales en nuestro hemisferio.” (p. 15). Ya no se trata de impedir intervenciones extranjeras (Monroe,1823), o intervenir para “corregir” inestabilidad política y mal gobierno (Roosevelt, 1904). La doctrina Donroe propone el control absoluto de Estados Unidos y la subordinación política, económica y militar de América Latina al gobierno de Estados Unidos. También propone la anexión de Groenlandia y potencialmente Canadá.
Paradójicamente China es el principal socio comercial de América Latina con un balance de $518 billones de dólares, siendo los principales socios Brasil con $165 billones (32%), Chile con $60 billones y Perú con $25 billones. Precisamente China compensó los aranceles de Estados Unidos sobre sus exportaciones imponiendo altos aranceles sobre las exportaciones estadounidenses e incrementando importaciones de soja, por ejemplo de Brasil. Asimismo, China financió el mega puerto de Chancay en Perú, la expansión del metro de Santiago de Chile y adquirió la Compañía General de Electricidad de Chile. Habrá que preguntarse cuál será la respuesta del recién electo gobierno de derecha de Chile y el posible gobierno de derecha que resulte de las elecciones de abril próximo en Perú, a los reclamos de subordinación político-económica de Trump frente a los beneficios de las relaciones económicas con China.
El tránsito de la Doctrina Monroe a la llamada Doctrina Donroe plantea desafíos profundos en un contexto global multipolar. Más allá de las contradicciones que genera, esta estrategia refleja una ambición hegemónica que busca imponer control político, económico y militar sobre América Latina, ignorando principios de soberanía y cooperación internacional. El comportamiento de Donald Trump, marcado por decisiones abruptas y una visión imperialista rancia, subraya el riesgo de que la política exterior estadounidense derive en acciones desmedidas que comprometan la estabilidad regional y la paz mundial.
