La japonesa Naomi Osaka sorprendió al irrumpir en la pista central del Rod Laver Arena con un atuendo impactante que, según dijo, se ha convertido desde ahora en “icónico”.
Todos los focos se centraron en la tenista, que apareció con un pantalón falda plisado bajo el vestido que luego utilizó para jugar, acompañado de un sombrero de ala ancha con velo incorporado. La ropa con la que disputó el partido, en tonos turquesa, respondía a una idea concreta: “el poder de la medusa y la delicadeza de la mariposa”.
El diseño fue ideado por la propia Osaka y creado por Nike en colaboración con el diseñador japonés Robert Wun, una apuesta que encaja con las puestas en escena llamativas que caracterizan a la jugadora: brillos, colores intensos y accesorios de gran tamaño. “Este outfit es ahora icónico.
Está inspirado en una medusa y me alegro de poder hacer lo que me gusta. Hay una mariposa en el sombrero y también en la sombrilla. Tiene que ver con el Abierto de Australia que gané en 2021”, explicó.
La número uno del mundo, siempre vinculada a la moda y con libertad creativa por parte de su marca deportiva, volvió a generar todo tipo de reacciones.
En la pista, sin embargo, el partido no fue tan sencillo. Osaka necesitó tres sets para superar a la croata Antonia Ruzic y avanzar a la segunda ronda del torneo.
Ganadora de cuatro Grand Slam —Australia 2019 y 2021, y Estados Unidos 2018 y 2020— y ex número uno del mundo, Osaka se enfrentará el jueves a la rumana Sorana Cirstea.
