MADRID, España – La gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González Colón, evitó fijar una postura concreta al ser cuestionada sobre su opinión en relación a Groenlandia y las recientes expresiones del presidente de Estados Unidos Donald Trump dirigidas a presionar la compra del territorio a Dinamarca.
Durante un intercambio con periodistas, la mandataria ofreció respuestas de carácter general sobre la política internacional de Estados Unidos y la importancia de los intereses estratégicos del país, sin entrar en detalles específicos sobre Groenlandia ni sobre si coincide o discrepa de las posturas de Trump.
Al abordar la pregunta, la gobernadora señaló que en asuntos de política exterior y seguridad nacional existen “elementos que usted y yo no tenemos a la mano” y que pueden llevar a decisiones que no son evidentes para el público. Añadió que “no hay elementos que todavía el mundo quizás no conoce y que solamente el presidente y su entorno pueden conocer”, y recalcó que “el presidente de los Estados Unidos es quien dicta la política pública”. En ese contexto, recordó que durante su etapa como comisionada residente visitó países europeos y foros internacionales donde pudo conocer de primera mano la complejidad de las discusiones sobre seguridad y geopolítica internacional.
La gobernadora se limitó a señalar, en términos amplios, que los asuntos de política exterior y defensa corresponden al Gobierno federal de Estados Unidos y que se trata de discusiones que trascienden el ámbito de acción del gobierno de Puerto Rico. No respondió directamente si respalda o rechaza los planteamientos de Trump ni si tiene una postura propia sobre Groenlandia.
La mandataria atendió a la prensa precisamente durante una jornada centrada en asuntos económicos y de turismo en la Feria de Turismo Internacional en Madrid. Allí habló en distintos eventos sobre cómo enfocará su estrategia turística en Europa.
Este miércoles, Trump anunció que alcanzó un marco de acuerdo con la OTAN para discutir el futuro de Groenlandia y la región ártica, tras intensas tensiones diplomáticas que habían incluido amenazas de imponer aranceles a varios países europeos. El anuncio, hecho desde el Foro Económico Mundial en Davos, incluyó la suspensión de esas amenazas y la promesa de “conversaciones adicionales” sobre seguridad en la zona, aunque no se han divulgado detalles específicos del acuerdo, y los términos siguen siendo objeto de negociación.
