Una enorme tormenta invernal de varios días se intensificó el viernes y se espera que afecte a una amplia franja del país, desde Texas hasta Nueva Inglaterra, con combinación de nieve, aguanieve, hielo y temperaturas extremadamente bajas.
El fenómeno podría provocar daños comparables a los de un huracán, especialmente en las zonas donde se forme una capa de hielo significativa.
El Servicio Meteorológico Nacional informó que alrededor de 177 millones de personas estaban bajo alertas o advertencias de hielo y nieve, y más de 200 millones habían recibido avisos o advertencias de clima frío, muchos de ellos superpuestos. Se prevé que la tormenta deje extensos cortes de energía y complicaciones en infraestructura debido al peso del hielo sobre ramas y líneas eléctricas.
El hielo y la nieve podrían comenzar a caer la tarde del viernes en Texas y Oklahoma, con lluvia helada y aguanieve que dejarían una capa de hielo capaz de romper ramas y postes eléctricos. La tormenta se desplazará hacia el noreste, dejando acumulaciones de nieve que podrían rondar los 30 centímetros (1 pie) desde Washington, D.C., hasta Nueva York y Boston, según el Servicio Meteorológico Nacional. En Boston se declaró una emergencia por frío para el fin de semana, y se prevé que la sensación térmica caiga muy por debajo de cero.
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El aire ártico que impulsa el sistema proviene de Canadá y se espera que la sensación térmica caiga muy por debajo de cero en el noreste. En Chicago y otras ciudades del centro-norte se registró un frío tan intenso que las autoridades cancelaron clases, con una sensación térmica que podría alcanzar -40 °C (-40 °F) y una congelación que se puede establecer en apenas diez minutos. En Dickinson, Dakota del Norte, la sensación térmica llegó a -47 °C (-52 °F).
Una vez que la tormenta termine, se espera que el aire frío se dirija hacia el sur y el este, prolongando las condiciones peligrosas. El descongelamiento tomará tiempo, y la acumulación de hielo puede agregar decenas de kilos a líneas eléctricas y ramas, aumentando el riesgo de roturas y cortes de energía que podrían durar varios días. Esto resulta especialmente crítico en los estados del sur, donde una gran parte de los hogares depende de calefacción eléctrica.
Las autoridades de varias regiones ya han emitido alertas y tomado medidas preventivas ante la magnitud del evento. En el noreste se advierte sobre la posibilidad de hipotermia y congelación debido a las bajas temperaturas combinadas con el viento, y se espera que la tormenta deje un impacto generalizado en el transporte, la energía y la infraestructura.
