El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, rechazó este sábado los argumentos presentados por Estados Unidos para justificar su salida de la agencia sanitaria de Naciones Unidas, particularmente aquellos relacionados con las recomendaciones emitidas durante la pandemia de COVID-19.
Las declaraciones de Tedros surgen en respuesta a señalamientos del secretario de Salud de Estados Unidos, Robert Kennedy Jr., quien acusó a la OMS de actuar bajo “una agenda politizada y burocrática impulsada por naciones hostiles”, además de responsabilizar a la organización por supuestas restricciones que, según él, provocaron la muerte de ciudadanos estadounidenses.
Durante la pandemia, Estados Unidos registró más de 1.2 millones de muertes por COVID-19 —la cifra más alta a nivel mundial— y superó los 100 millones de contagios, principalmente durante la primera administración del expresidente Donald Trump.
Ante las acusaciones, Tedros utilizó sus redes sociales para aclarar que la OMS nunca impuso el uso obligatorio de mascarillas, vacunas ni confinamientos. Explicó que las guías emitidas por la organización fueron recomendaciones basadas en evidencia científica emergente, al igual que las sugerencias sobre distanciamiento social y vacunación.
“La OMS apoyó a los gobiernos soberanos con asesoramiento técnico y orientación, desarrollados a partir de la evidencia emergente sobre la COVID-19, para que pudieran tomar decisiones políticas que beneficiaran a sus ciudadanos”, expresó Tedros, subrayando que “cada gobierno tomó sus propias decisiones, en función de sus necesidades y circunstancias”.
Por su parte, la epidemióloga jefe de la OMS, Maria Van Kerkhove, también salió al paso de las críticas realizadas por el subsecretario de Salud de Estados Unidos, Jim O’Neill, quien acusó a la organización de ignorar las primeras advertencias de Taiwán sobre el virus en 2019 y de actuar como “eurócratas de Ginebra”.
“Todo falso”, respondió Kerkhove. La funcionaria aseguró que la OMS identificó la señal inicial del brote en Wuhan, China, el 31 de diciembre de 2019, y aclaró que Taiwán no emitió una advertencia, sino que solicitó información ese mismo día. “No hemos ignorado a Taiwán, no ignoramos la ciencia, y la OMS nunca recomendó confinamientos”, concluyó.
