El niño ecuatoriano de 5 años, Liam Conejo Ramos, que fue detenido en Minnesota junto a su padre y trasladado a un centro de detención en Texas, está “deprimido”, aseguró un legislador demócrata que visitó ayer las instalaciones.
El congresista Joaquín Castro exigió también la liberación del niño que fue detenido junto a su padre, Adrián Conejo Arias, como parte del polémico despliegue de fuerzas federales que el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, está llevando a cabo en Minneapolis.
Ramos y su padre se entregaron a las autoridades migratorias de Estados Unidos en la frontera sur en 2024 y tienen una solicitud pendiente de asilo, según informaron sus abogados a medios estadounidenses.
Durante la visita del congresista, el padre de Ramos le indicó que su hijo “no ha sido el mismo” desde que la familia fue detenida y que está preocupado por su bienestar. “Su papá dijo que ha estado durmiendo mucho porque está deprimido y triste”, dijo Castro en un video publicado en redes sociales, donde pidió al Gobierno Trump la liberación de los ecuatorianos, al igual que las más de 1,100 personas que se encuentran privadas de libertad en el centro de Dilley, ubicado a las afueras de San Antonio.
Castro formó parte de una delegación de legisladores demócratas que visitó ayer el centro de detención y que incluyó también a los congresistas por Texas Jasmine Crockett y Greg Casar.
Una imagen de la detención de Conejo, el pasado 20 de enero, publicada por el distrito escolar donde el menor atendía clases, provocó una ola de indignación a nivel nacional y se convirtió en uno de los símbolos del criticado operativo del Gobierno Trump en Minnesota, que deja ya cientos de migrantes arrestados —incluidos al menos 100 refugiados— y dos ciudadanos estadounidenses baleados a manos de las autoridades.
El centro de detención de Dilley, que fue clausurado en 2024 y luego reabierto por la nueva Administración a principios de año, está en el centro del ojo público después de que más de dos docenas de migrantes recluidos en el edificio decidieran protestar este pasado fin de semana para denunciar las condiciones a las que están sometidos.
Los migrantes, incluidos menores de edad, salieron al patio del centro de detención y gritaron consignas como “Libertad”, según relató a EFE Eric Lee, un abogado de inmigración que fue expulsado del centro el pasado sábado debido a la protesta.
Las condiciones en el centro, indicó el abogado, son terribles: “El agua está en mal estado y muchas veces no se puede beber. La comida tiene insectos, tierra y otros restos que la hacen incomible. Los niños no reciben educación; apenas tienen una hora al día, que en realidad funciona más como una guardería. Los guardias los tratan de manera muy dura, los humillan”.
Bajo la actual Administración, las detenciones de migrantes en Estados Unidos han alcanzado un nivel récord: en promedio, más de 73,000 migrantes permanecieron bajo custodia, la cifra más alta desde la creación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en 2001, según datos filtrados a la cadena CBS News.
En paralelo, organizaciones en defensa de los derechos humanos, incluyendo ACLU y Amnistía Internacional, han denunciado un deterioro grave de las condiciones en los centros de detención.
El año pasado fue el más mortífero en al menos dos décadas para personas bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), con más de 30 fallecidos, y en lo que va de 2026, ya se han reportado al menos tres muertes dentro de los centros de detención para migrantes.
