(Ronald Peña R/EFE)
El ataque militar de Estados Unidos a Venezuela, de hace un mes, que terminó con la captura del mandatario Nicolás Maduro, ha puesto en desventaja a la oposición del país suramericano ante una interlocución cada vez más reducida con Washington, que negocia directamente con la presidenta encargada Delcy Rodríguez.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró recientemente ante el Senado que la líder opositora venezolana y premio nobel de la paz, María Corina Machado, “puede formar parte” de una eventual transición en el país. Sin embargo, destacó que, guste o no, “el control de las armas y de las instituciones gubernamentales están en manos del régimen”, liderado por Rodríguez.
En esa misma audiencia, Rubio afirmó que la Administración de Donald Trump no tiene intención de llevar a cabo un nuevo ataque en Venezuela, aunque no descartó ninguna opción si la líder chavista no coopera con Washington.
Este escenario, a juicio del politólogo y socio director de Log Consultancy, Pablo Andrés Quintero, coloca a la oposición en una posición de “gran desventaja”. “La oposición tiene un dilema al día de hoy y es que ha perdido la interlocución directa con Washington, entendiendo también que su capacidad de cooperación con un Gobierno pragmático y transaccional como el de Trump, al día de hoy no la tiene, porque el que tiene el poder de ejecución del tema petrolero es el Gobierno de Delcy Rodríguez”, señaló a EFE.
Barajando las opciones, Trump ha sugerido “juntar” al chavismo y a la oposición venezolana para acercar posturas hacia una transición democrática. El mandatario calificó a Machado de “muy buena persona”, pero resaltó el “buen trabajo” que viene desempeñando Rodríguez como presidenta encargada.
Para el politólogo Piero Trepiccione, la postura de Trump de entenderse con Rodríguez tras la captura de Maduro, el pasado 3 de enero, “es lo más inteligente” para evitar escenarios como los de Afganistán. “Fórmulas como las ocurridas en Irak, en Afganistán, la propia Libia, han servido como experiencias previas para no generar procesos de desestabilización y de anarquización de los países”, explicó a EFE.
Sin embargo, Machado ha pedido que haya una “transición real” tras la cual no quede “un sector del régimen en el poder”, una postura que, según Quintero, podría jugarle en contra ante los aliados internacionales.
Aliados, pero con autonomía
La oposición mayoritaria ve en Trump a su mayor aliado, lo que para Trepiccione sigue siendo válido por la capacidad de influencia del mandatario estadounidense en medio de la “reconstrucción” del orden global. Por eso considera que la oposición liderada por Machado no debe caer en “inmediatismos” ni en una “emocionalidad” que pueda perjudicar los procesos a largo plazo.
Quintero, por su parte, cree que depender por completo de la estrategia política de Trump puede ser “peligroso” en términos de autonomía para la oposición.
Sobre la división interna, el consultor político afirma que “lo lógico” sería que todos los dirigentes confluyeran en un solo bloque, “pero está más que demostrado que la unidad es un eslogan, que no es una realidad política”. “La unidad no puede ser una palabra, sino un hecho político”, añadió, y consideró que “es algo que se va a ir consolidando si se cumplen ciertas condiciones”.
También señaló que la oposición dentro de la Asamblea Nacional (AN), integrada por el excandidato presidencial Henrique Capriles, debe pasar del diagnóstico a las propuestas dirigidas a los ciudadanos.
Trepiccione añadió que el antichavismo debe articular narrativas vinculadas a las necesidades de la población. “Este vínculo con las necesidades cotidianas de la gente puede hacer que el país se repolitice, que la gente nuevamente se organice para participar en los asuntos públicos”, dijo, al tiempo que descartó que la oposición venezolana resuelva su división interna en el corto plazo.
Saraí Coscojuela
