(Manuel Ocaño/EFE)
El denominado “zar de la frontera” de la Administración Trump, Tom Homan, anunció este miércoles la retirada de unos 700 agentes migratorios del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) del estado de Minnesota y de la ciudad de Minneapolis, tras la cooperación “sin precedentes” de las autoridades locales y después de semanas de protestas ciudadanas contra una presencia que derivó en dos muertes por disparos de ciudadanos inocentes y en denuncias de detenciones y acoso a residentes, incluidos menores en edad escolar.
Durante una rueda de prensa, Homan afirmó que, gracias a una “colaboración sin precedentes” entre las autoridades locales y estatales, entrará en vigor “con efecto inmediato” una reducción del despliegue del ICE en Minnesota.
Homan confirmó que “dado este aumento en la colaboración sin precedentes y como resultado de la necesidad de menos oficiales de seguridad pública para realizar este trabajo en un entorno más seguro”, la Administración procederá “con efecto inmediato” a reducir 700 agentes.
El responsable del operativo valoró la integración de distintos cuerpos de seguridad regionales en una “sola cadena de mando unificada” y sostuvo que una “aplicación inteligente” de la ley, junto con una mayor cooperación entre departamentos, facilita que el ICE “asuma la custodia de extranjeros ilegales antes de que salgan a las calles”, lo que reduce la necesidad de efectivos para “detener a un delincuente y arrestar a esa amenaza para la seguridad pública”.
Esta mayor “eficiencia”, según explicó, “libera a más oficiales para arrestar a extranjeros delincuentes”. Homan asumió el control de la operación del ICE en Minnesota con el objetivo de rebajar la tensión social y comenzar a reducir el despliegue en el estado.
El enviado de Donald Trump insistió en que se “hará cumplir la ley de inmigración”, aunque defendió la necesidad de minimizar los daños colaterales tras la erupción social provocada por la muerte de varios manifestantes a manos de agentes del ICE, un episodio que costó el cargo al anterior responsable del despliegue, el jefe de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), Gregory Bovino.
