(AARON SCHWARTZ / POOL/EFE)
El presidente de EE. UU., Donald Trump, aseguró este jueves que quiere “un tratado nuevo, mejorado y modernizado” que sustituya al New START, el pacto de control de arsenales nucleares que Washington tenía con Moscú y que expiró hoy mismo.
“En lugar de prorrogar el tratado ‘New START’ (un acuerdo mal negociado por Estados Unidos que, ante todo, está siendo violado flagrantemente), deberíamos encargar a nuestros expertos nucleares que trabajen en un tratado nuevo, mejorado y modernizado que pueda perdurar en el futuro”, escribió Trump en su red social Truth Social.
Tanto Trump como miembros de su Gobierno han ignorado hasta ahora las ofertas de Rusia para negociar un nuevo tratado. El New START, firmado en 2010, no podía extenderse más. Era el último pacto de control de armas atómicas vigente entre las dos mayores potencias nucleares del mundo.
El propio Trump ha dicho públicamente que le parecen bien las limitaciones del acuerdo —que afecta a armas nucleares de largo alcance y fija un máximo operativo de 1,550 cabezas atómicas y 700 misiles—, pero ha insistido en que le interesa un nuevo pacto que incluya a China, cuyo arsenal, aunque menor, está creciendo y sofisticándose.
El presidente añadió que “EE. UU. es el país más poderoso del mundo” y que él ha reconstruido “por completo” las Fuerzas Armadas durante sus dos mandatos, incluyendo el desarrollo de “nuevas armas nucleares y muchas otras modernizadas”.
Destacó también la creación de la Fuerza Espacial, convertida en una de las ocho ramas de las Fuerzas Armadas, y aseguró que ha “evitado que estallaran guerras nucleares en el mundo entre Pakistán e India, Irán e Israel, y Rusia e Ucrania”.
La Fuerza Espacial es uno de los organismos encargados del proyecto “Cúpula dorada”, un sistema que el Gobierno Trump quiere desarrollar para interceptar misiles intercontinentales en la órbita baja terrestre. Aunque la viabilidad del escudo está en duda, expertos advierten del riesgo para la carrera armamentística si Washington lograra desplegar un sistema capaz de romper la actual “vulnerabilidad mutua” entre potencias nucleares.
