El Centro de Trasplante del Hospital Auxilio Mutuo conmemoró más de 500 trasplantes de hígado desde que inició el Programa de Trasplante de Hígado en 2012, y resaltó como caso de éxito al paciente 500 operado en noviembre, José Colón Rodríguez.
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Antes de que se instaurara el Programa, los pacientes con enfermedades avanzadas de hígado, conocido como cirrosis, tenían que trasladarse a Estados Unidos para recibir el trasplante o, por lo contrario, fallecían. Catorce años después, el Centro de Trasplante ha realizado 516 trasplantes del órgano —16 son desde noviembre—, según la doctora Nilka de Jesús González, directora clínica del Centro.
El doctor Pedro Hernández Rivera, director quirúrgico del Programa de Trasplante de Hígado, estimó que, en promedio, realizan entre 35 y 40 procedimientos de trasplante al año, por la última década. “Si mantenemos esos números, pudiéramos sobrepasar la marca de los 50 hígados este año”, añadió.
De Jesús González, nefróloga pediátrica, expuso que el aumento en trasplantes presenta un panorama de mayor acceso al procedimiento y no de incidencia de cirrosis, cuyas estadísticas “no se llevan”, que es cuando se considera este procedimiento médico.
“No conocemos el universo (de pacientes con cirrosis). No podemos decir que estamos peor […] El que lleguen más pacientes, que se trasplanten más pacientes, es porque tenemos más acceso y no necesariamente porque hayan más personas enfermas”, contestó a preguntas de Metro Puerto Rico en conferencia de prensa en Auxilio Mutuo.
El gastroenterólogo hepatólogo Iván Antúnez González, por su parte, destacó que esta operación solo se lleva a cabo con una donación del órgano. En la mayoría de los casos, provienen de familias que los entregan de un ser querido fallecido, como en los casos de Colón Rodríguez y Luciano Rivera, quien recibió su hígado de una joven de 21 años.
El doctor explicó que la cirrosis, provocado mayormente por “hígado graso”, es parte del síndrome metabólico, una condición que afecta a todos los órganos y no se limita al hígado.
“Una vez tiene cirrosis, no importa la causa, las complicaciones son bien parecidas: el hígado deja de funcionar, quita la calidad de vida del paciente y puede fallecer si no recibe trasplante. Reconocer los pacientes y referirlos a tiempo es esencial. [Hay] muchos que si interferimos a tiempo, podemos prevenir trasplante”, apuntó.
A través de la organización LifeLink de Puerto Rico, que recupera los órganos donados, los pacientes se apuntan para esperar por la disponibilidad, cuyo orden de prioridad dependerá de la severidad del paciente, según los cálculos que arrojen los laboratorios. Según Antúnez González, la compatibilidad del hígado depende del tipo de sangre y cada uno tiene una lista independiente.
“Nuestro programa es pequeño, y en nuestra lista no hay tantos esperando como en otros centros de Estados Unidos. Como en tres meses, deben estar trasplantados, que es bien efectivo comparado a otros centros donde hay 300 o 400 personas enlistadas”, dijo.
Hernández Rivera estimó que generalmente hay 15 personas en la lista de espera, según se reciben. Desde que el Centro abrió, hace 40 años, se han ejecutado más de 3,000 trasplantes de riñón, el órgano más común para trasplantes, y recientemente alcanzaron 200 de páncreas.
Joaquín A. Rosado Lebrón cubre salud para Metro Puerto Rico a través del programa Report for America.
