El gobierno de Venezuela rechazó este domingo la prórroga anunciada por Estados Unidos sobre su estatus como “emergencia nacional”, al calificar la decisión como injustificada y contraria al Derecho Internacional.
La extensión fue aprobada el pasado 18 de febrero por la administración del presidente Donald Trump, dando continuidad a la orden ejecutiva firmada el 8 de marzo de 2015 por el entonces mandatario Barack Obama, que declaró a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad estadounidense.
En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores venezolano afirmó que la medida “fue concebida sin base objetiva ni justificación real”, y rechazó la caracterización del país como un riesgo para Washington.
“Once años después, la realidad confirma lo que la República Bolivariana de Venezuela ha sostenido de forma consistente: nuestro país no representa amenaza alguna para el pueblo ni para el gobierno de los Estados Unidos, ni para ninguna nación del mundo”, indicó la cancillería.
El pronunciamiento ocurre en un contexto político complejo, marcado por la captura en enero del presidente Nicolás Maduro tras una operación en Caracas. Actualmente, el país es gobernado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez.
Las autoridades venezolanas sostuvieron que la continuidad del decreto estadounidense “solo contribuye a mantener narrativas de confrontación” que, a su juicio, no reflejan los vínculos históricos entre ambas naciones.
Asimismo, el Gobierno venezolano instó a Estados Unidos a “asumir un papel constructivo y de respeto en la conducción de sus relaciones internacionales”, en lugar de prolongar medidas que considera de carácter político.
La declaración se suma a una larga serie de tensiones diplomáticas entre Caracas y Washington, marcadas por sanciones económicas, disputas geopolíticas y diferencias en materia de política exterior.
