Una red de centros de oncología en Puerto Rico abrió dos estudios clínicos dirigidos a personas con diagnóstico de cáncer de páncreas: uno para aquellos que han sido operados y otro para quienes no son candidatos a cirugía. Ambos buscan acercar alternativas de investigación a pacientes en la isla, sin que viajen fuera del país.
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PanOncology Trials, que agrupa clínicas en San Juan, Mayagüez, Ponce, Cayey, Dorado y, próximamente en Manatí, se encarga de ofrecer estos protocolos como parte de su misión de contribuir y facilitar el acceso a investigación clínica, así como a tratamientos en evaluación para diversos tipos de cáncer.
“La investigación clínica es una herramienta importante para continuar generando conocimiento, especialmente en condiciones como el cáncer de páncreas que con frecuencia se diagnostica en etapas avanzadas”, expresó la doctora Marcia Cruz Correa, gastroenteróloga oncóloga e investigadora vinculada a la red.
Añadió que en Puerto Rico contar con protocolos bien diseñados “apoya la posibilidad de evaluar nuevas estrategias bajo procesos científicos y regulatorios, con el objetivo de beneficiar a pacientes actuales y futuros”.
“Los estudios se realizan siguiendo protocolos revisados y aprobados por las instancias correspondientes, incluyendo las Juntas de Revisión Institucional y otros mecanismos de supervisión aplicables. Antes de participar, cada paciente recibe información sobre el propósito del estudio, procedimientos, posibles riesgos y beneficios, así como alternativas disponibles, con el propósito de que la participación ocurra únicamente tras el consentimiento informado y voluntario”, aseguró.
En el protocolo del estudio para pacientes que atravesaron una cirugía, se evalúa una terapia oral en investigación, administrada en forma de tableta, para estudiar su posible rol luego de la cirugía.
De acuerdo con el doctor Miguel Colón Donate, director asociado de Oncología Gastrointestinal en PanOncology Trials, este tipo de estudio “busca contestar preguntas clínicas de forma controlada y rigurosa y, determinar el rol de una intervención en investigación en pacientes que ya han pasado por un tratamiento quirúrgico”.
El segundo estudio se enfoca en pacientes con cáncer de páncreas que no son candidatos a cirugía y que presentan pérdida de peso severa no intencional, un cuadro conocido como caquexia.
La caquexia asociada al cáncer es un síndrome complejo que puede presentarse en personas con enfermedad avanzada y se observa con frecuencia en cáncer de páncreas. Suele manifestarse con disminución del apetito y fatiga marcada, lo que puede afectar la capacidad para realizar actividades cotidianas y hasta complicar la tolerancia a los tratamientos indicados por el equipo médico.
En estos casos, el protocolo evalúa un medicamento en investigación para estudiar su seguridad y su posible efecto en apoyar el mantenimiento del peso y la fortaleza durante el curso de la enfermedad.
“Nuestro objetivo es investigar estrategias que puedan apoyar el estado nutricional y funcional del paciente mientras continúa el tratamiento indicado por los médicos”, explicó la doctora Noridza Rivera Rodríguez, oncóloga médica, directora de Oncología en la institución.
Actualmente, el abordaje clínico de la caquexia suele enfocarse en medidas de apoyo y manejo de síntomas, por lo que continuar realizando estudios clínicos es importante para evaluar opciones en investigación bajo supervisión ética y regulatoria, dijo Rivera Rodríguez, quien además es investigadora principal del estudio.
“Cualquier médico de la comunidad puede referir pacientes para evaluación. Cada caso se revisa de manera individual para determinar si cumple con criterios de elegibilidad del protocolo y si la participación es apropiada desde el punto de vista clínico. Los criterios varían según el estudio e incluyen, entre otros, factores como edad, características del diagnóstico, historial de tratamiento y condición de salud general”, dijo Cruz Correa.
Reiteró que los medicamentos o intervenciones evaluadas en estos protocolos se consideran en investigación, por lo que la participación en un estudio clínico no garantiza beneficio y puede conllevar riesgos, los cuales se explican durante el proceso de consentimiento informado.
