Friday, March 6, 2026
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Pioneras del Mundial femenino de 1971 en México recuerdan su historia silenciada por la FIFA


México 71: el Mundial femenil que el machismo ocultó más de medio siglo
De izquierda a derecha las exjugadoras de fútbol, Alicia Vargas, Irma Chávez, Elvira Aracén y Lourdes de la Rosa, durante de una entrevista con EFE este jueves, en Ciudad de México (México). EFE/Isaac Esquivel (Isaac Esquivel)

Ciudad de México, 6 mar (EFE).- México llegó a una final mundialista en 1971 con una selección de mujeres que llenó el Estadio Azteca, pero la FIFA nunca reconoció ese torneo, vetó a las jugadoras y su historia quedó sepultada por el machismo durante más de medio siglo.

Cincuenta y cinco años después, las pioneras de aquel equipo reconstruyen en entrevista con EFE la historia que quedó fuera del relato oficial del fútbol y las violencias -ataques, censura y décadas de exclusión- que enfrentaron tras alcanzar una hazaña que la selección masculina aún no ha conseguido.

“Fuimos subcampeonas del mundo, llenamos un estadio que nadie había llenado: 110,000 personas viendo una final de mujeres, lo que nunca había sucedido en ninguno de los de varones”, relata Elvira Aracén, de 80 años, arquera de la selección en el 71.

No obstante, recuerda que el “premio” fue otro: la FIFA ordenó a sus federaciones impedir que jugaran en los estadios que controlaban.

Esa violencia también marcó la semana previa a la final contra Dinamarca, rememoran las jugadoras, quienes enfrentaron amenazas, llamadas nocturnas y una presión mediática desatada por el rumor de que cobrarían dos millones de pesos mexicanos de la época por jugar, aunque el equipo era considerado “amateur” y nunca tuvo sueldo.

“Esa semana fue definitiva para nuestro rendimiento, fue una total desconcentración”, afirma Bertha Orduña, defensa central que jugó aquella final en el Estadio Azteca, sede del partido inaugural del Mundial 2026 en junio próximo.

Pero la presión no paró con el silbatazo final y se convirtió en exclusión institucional cuando se les prohibió volver a jugar un Mundial o en un equipo profesional, apagando así los sueños de una generación pionera.

México 71: el Mundial femenil
Las exjugadoras de fútbol, Alicia Vargas, Irma Chávez, Elvira Aracén y Lourdes de la Rosa, recordaron su gran papel en el Mundial de 1971, no reconocido por la FIFA. EFE/Isaac Esquivel

Para Alicia ‘La Pelé’ Vargas, capitana y goleadora del equipo, los hombres de “pantalón largo” las “sepultaron” en la historia por miedo, porque hicieron “en tan poco tiempo lo que ellos no han hecho en 100 años desde que juega el varonil”.

FIFA calló por mucho tiempo el fútbol femenil, y a la fecha siguen sin reconocer que van cuatro Mundiales (en México). Como institución, mencionan tres (…) Somos cuatro y no lo van a matar”, comenta la exfutbolista María Hernández respecto al organismo que hasta 1991 reconoció un Mundial femenil.

Sembrar legado

El reconocimiento de la Federación nunca llegó, pero su legado quedó sembrado entre las jóvenes que siguieron el ejemplo de figuras como la portera Yolanda Ramírez, las defensas Lourdes de la Rosa, Martha Coronado e Irma Chávez y la mediocampista Patricia Hernández.

“La semilla se sembró y entonces las que siguieron pudieron seguir luchando hasta que se forma la Liga (mexicana femenil) hace nueve años“, describe Aracén, tras resaltar la labor de las integrantes del equipo que dedicaron parte de su vida a formar a niñas en el fútbol.

Entre medallas, fotos y recuerdos del 71, las mundialistas se dicen entre ellas: “abrimos brecha”, pero advierten que el pasado “de puertas cerradas” no puede volver a repetirse y que ni hombres ni mujeres deben “dar marcha atrás” sobre lo que se ha logrado en el fútbol femenil.

Celebran que las niñas “entrenan en campos empastados”, en lugar de los lotes de tierra con vidrios y piedras en donde ellas jugaron, o que los padres festejan a sus hijas por elegir el fútbol, en lugar de “prohibirlo” con violencia, como le ocurrió a De la Rosa y a Silvia Zaragoza.

“El machismo inició desde casa, mi padre nunca me dejó jugar fútbol, entonces comencé a luchar contra eso”, lamenta Zaragoza, delantera del 71.

Pese a los avances, las exfutbolistas advierten que persisten desigualdades como la brecha salarial, que deja a las jugadoras que hoy compiten en torneos -como el próximo Mundial de Brasil 2027– con ingresos hasta 10 veces menores que los hombres.

Con más de 70 años y unidas por la amistad, reconocen que su historia ha cobrado nueva visibilidad con el “boom” del Mundial 2026 de México, Estados Unidos y Canadá, y agradecen que las autoridades mexicanas las incluyan en los eventos para continuar su verdadera misión: “Hacer que muchas niñas jueguen fútbol”, remata Aracén.



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