Una paciente que sufrió una mala práctica estética criticó que un vago marco regulatorio en esta industria le ocasionó una infección labial por el cual le tomó poco más de un mes recuperarse.
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Shaira Arbelo Pérez compareció a una tercera ronda de vistas públicas en el Senado, que busca regular la práctica mediante el Proyecto 971, donde relató que, tras ver una promoción en redes sociales, hizo cita en un establecimiento de servicios estéticos “tipo beauty” a través de una aplicación de mensajería para recibir inyecciones labiales.
Cuando acudió a la visita, la técnica no tomó los datos de Arbelo Pérez, no explicó qué sustancia contenía el inyectable y tampoco ofreció literatura sobre el procedimiento. La paciente, aunque estuvo dudosa, reconoció que no cuestionó de inmediato el proceso, que costó apenas $250.
Al otro día, la utuadeña adquirió “puntos blancos” en los labios superior e inferior y una inflamación que, en cinco días, le impidió hablar y que se alimentara de manera limitada. Al comunicarse con la estética para alertar sobre la infección, la refirieron, por mensaje, a la sala de emergencias de un hospital, donde le rechazaron cuidado médico —al igual que su médico de cabecera— y le sugirieron atenderse en Centro Médico, en Río Piedras.
No fue hasta que consiguió otro médico cercano a su zona, quien le recetó medicamentos para atender la infección, que pudo estabilizar su condición clínica.
“Estos procesos deberían estar siendo evaluados por profesionales no tan solo certificados, sino que lleven años estudiando para poder trabajar con este tipo de procedimiento”, declaró Arbelo Pérez ante la Comisión de Salud del Senado, que evalúa la medida para crear la Ley para la Regulación Integral de Servicios Estéticos y Sueroterapia en Puerto Rico.
A preguntas del senador Juan Oscar Morales Rodríguez, presidente de esa comisión, la paciente respondió que no tomó acción legal contra la empresa.
Consenso en regulación de práctica
Los portavoces de la Sociedad de Cirugía Plástica, la Sociedad Dermatológica, la Sociedad de Médicos Podiatras, la Academia de Profesionales de la Estética y el Colegio de Cirujanos Dentistas concordaron en que la práctica de estéticas debe estar regulada, pues aquellos técnicos no licenciados que realizan procedimientos “mínimamente invasivos” violan la ley que regula la práctica médica, la Ley 139 del 2008.
Este tipo de procedimiento, como las sueroterapias, microagujas o uso de láser, debe ser administrado por un profesional médico entrenado y licenciado.
Según la presidenta de la Sociedad de Dermatología, Diana Valentín Colón, la legislación presentada debe abordar qué procedimientos se consideran poco invasivos, a qué profundidad pueden alcanzar de acuerdo con el tejido, qué competencias debe tener el profesional y bajo qué nivel de supervisión deben operar.
Por su parte, el presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica, Jorge Latoni Maldonado, no avaló la aprobación de una ley que trastoque el marco regulatorio médico actual y recalcó que los servicios ofrecidos en establecimientos no clínicos no constituyen una práctica médica.
“Si una intervención no invasiva es una intervención médica solo puede ser realizada por personal médico idóneo de conformidad con la ley. De lo contrario, se configura el delito de práctica ilegal de medicina”, lee el memorial explicativo del cirujano plástico.
El doctor propuso reglamentar la profesión de esteticista de manera integral, en lugar de solamente velar por los servicios que ofrecen, que suelen confundirse con procesos que ofrecen otros especialistas. Mencionó establecer requisitos de admisión a la profesión, acreditación profesional y establecer una normativa que regule la práctica.
Los presidentes del Colegio de Cirujanos Dentistas y de la Asociación Médica de Puerto Rico, Carlos Rigau y Edgardo Rosario Burgos, respectivamente, también señalaron que el Proyecto del Senado 971 necesita mayor especificidad en sus definiciones del personal autorizado y de las mismas prácticas para esclarecer dudas en cuanto las profesiones.
El doctor José Marrero García, presidente de la Academia de Profesionales de la Estética, destacó que, con la tecnología emergente, como láseres de distintos niveles disponibles en páginas de Internet, se amerita una ley “dinámica y de consenso” entre expertos.
