El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este sábado que podría desplegar agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en los aeropuertos del país, en medio del estancamiento presupuestario que mantiene parcialmente cerrado al Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
“Si los demócratas de la izquierda radical no firman de inmediato un acuerdo para que nuestro país, en particular nuestros aeropuertos, vuelvan a ser libres y seguros, trasladaré a nuestros brillantes y patriotas agentes de ICE a los aeropuertos”, expresó el mandatario a través de su red social Truth Social.
La advertencia surge en un contexto de creciente tensión política en Washington, donde el desacuerdo presupuestario ha dejado a miles de empleados de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) trabajando sin recibir salario, lo que ha comenzado a impactar las operaciones en aeropuertos a nivel nacional.
La falta de pago ha provocado ausencias, retrasos y largas filas en terminales aéreas, generando preocupación sobre la seguridad y la eficiencia del sistema en distintos puntos de Estados Unidos.
Ese panorama ha afectado también a Puerto Rico.
El presidente de Aerostar, Jorge Hernández, informó que se activó un plan para manejar el aumento en las filas de inspección en el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín, ante el incremento en el flujo de pasajeros en los días cercanos a Semana Santa.
“Podríamos ver filas que se extiendan hasta la calle”, advirtió Hernández, al detallar que se han instalado vallas, carpas y se reorganizó el tránsito vehicular para mantener el orden y facilitar el movimiento de viajeros. También se asignó personal adicional y se coordina apoyo con la policía municipal y estatal.
Como parte de las medidas, pasajeros de aerolíneas en el Terminal A están siendo redirigidos para agilizar el proceso de inspección, mientras que programas como PreCheck y Clear continúan operando, aunque con demoras más largas de lo habitual.
Aerostar recomendó a los pasajeros llegar entre tres y cuatro horas antes de su vuelo, ante la posibilidad de esperas prolongadas que podrían extenderse incluso fuera de las terminales.
En ese contexto, la propuesta de Trump de movilizar agentes de ICE —una agencia enfocada en la aplicación de leyes migratorias— hacia aeropuertos ha generado cuestionamientos, ya que no están entrenados para las funciones típicas de inspección de seguridad que realiza la TSA.
El impasse en el Congreso continúa sin una solución inmediata, mientras el impacto en los aeropuertos se hace cada vez más evidente para los viajeros.
