La tarde comenzó con retrasos leves, pero la tensión ya marcaba el ambiente en el Capitolio. A la 1:00 p.m., hora pautada para la comisión total, el Senado afinaba los últimos detalles de una vista que anticipaba confrontaciones.
El secretario de la Gobernación, Francisco Domenech, no entró de inmediato al hemiciclo. Aunque había convocado a la prensa para un mensaje previo, permaneció dentro de su vehículo, estacionado frente a las escalinatas.
Durante unos 15 minutos, los periodistas aguardaron hasta que finalmente descendió, acompañado de su esposa y coordinadora de eficiencia del gobierno, Verónica Ferraiuoli.
Desde ese primer contacto con la prensa, Domenech dejó claro el tono que marcaría su comparecencia: uno de confrontación.
“Hoy comparezco porque no tenemos nada que ocultar (…) esto no es en contra de mi persona, sino de la gobernadora y su administración”, expresó, al tiempo que cuestionó la motivación del proceso legislativo.
Sin conceder espacio para preguntas, entró al Capitolio. Tomado de la mano de Ferraiuoli, caminó a paso firme hacia el salón Leopoldo Figueroa, donde ya lo esperaban los senadores y el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz.
Choques desde el arranque
El tono se sostuvo desde el inicio de la comisión total.
En su turno inicial —limitado a 10 minutos pese a haber solicitado 20— Domenech no solo defendió su gestión, sino que arremetió contra el proceso, al que describió como una comisión “injusta”.
Aseguró que su citación responde a un patrón dentro del cuatrienio y que forma parte de un conflicto mayor entre la gobernadora y el Senado.
“Hoy me convierto en el cuarto miembro del gabinete (…) En todos los casos no era necesaria una Comisión Total”, dijo.
También defendió a otros funcionarios señalados en vistas anteriores y respaldó el planteamiento de la gobernadora Jenniffer González de que el presidente del Senado intenta gobernar desde la Legislatura.
“Esto no es fiscalización legítima. Esto es intentar gobernar desde la legislatura”, sostuvo.
Mientras hablaba, Rivera Schatz se mantuvo en silencio, con la mirada fija en el deponente.
Politank en el centro del choque
Uno de los intercambios más tensos surgió en torno a su relación con la firma Politank.
Domenech insistió en que no mantiene vínculo alguno con la empresa que fundó antes de entrar al gobierno, y aseguró que su salida fue total mediante la venta de sus acciones por unos $4 millones.
Sin embargo, al ser cuestionado sobre la estructura actual de la compañía, no pudo precisar quiénes integran la entidad que adquirió parte de los activos.
Esa falta de claridad provocó uno de los momentos más punzantes de la vista.
“Es una buena pregunta que se le puede hacer al FBI, al Departamento de Justicia o a la Oficina de Ética Gubernamental”, advirtió Rivera Schatz.
Acusaciones y rechazo
El cruce se intensificó cuando surgió el tema del exsecretario de Salud, Carlos Mellado.
Ante una declaración jurada en la que Mellado alegó presiones para revertir una subasta, Domenech rechazó categóricamente los señalamientos.
“No es cierto que le dijera a Mellado que cancelara o pospusiera la subasta (…) Si está diciendo la verdad, ¿por qué no fue al Departamento de Justicia en ese momento?”, cuestionó.
Además, puso en duda el momento en que se produjo la declaración.
“17 meses después (…) es una declaración acomodaticia para afectar reputaciones”, afirmó.
Otros senadores aprovecharon su turno para abordar asuntos adicionales, ampliando el alcance del interrogatorio más allá de los señalamientos iniciales.
La comisión total se extendió por seis horas, marcada por cruces, acusaciones y un tono de confrontación que se sostuvo de principio a fin.
