En un entorno en el que algunas voces piden una mayor regulación en la materia, en Francia se realizó la llamada Cumbre de Acción sobre Inteligencia Artificial, un evento en el que participaron tanto las grandes corporaciones como líderes mundiales para debatir el futuro de la IA.
Sin embargo, el entusiasmo por controlar la IA ha disminuido desde las cumbres anteriores realizadas en Gran Bretaña (2023) y Corea del Sur (2024), las cuales centraron la atención de las potencias mundiales en los riesgos de la tecnología después del lanzamiento viral de ChatGPT en 2022.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, advirtió el martes durante su mensaje en la cumbre que una “regulación excesiva” podría paralizar la industria de la inteligencia artificial, que está creciendo rápidamente, en una crítica a los esfuerzos europeos para limitar los riesgos de la IA.
El discurso subrayó una creciente divergencia en tres direcciones sobre la IA.
Estados Unidos, bajo el presidente Donald Trump, defiende un enfoque de no intervención para impulsar la innovación, mientras que Europa está apretando las riendas con regulaciones estrictas para garantizar la seguridad y la responsabilidad. Por su parte, China está expandiendo rápidamente la IA a través de gigantes tecnológicos respaldados por el estado, compitiendo por la dominancia en la carrera global.
Al final de la jornada, Estados Unidos fue una llamativa ausencia en una declaración conjunta firmada por más de 60 naciones, que se comprometieron a “promover la accesibilidad de la IA para reducir las brechas digitales” y “asegurar que la IA sea abierta, inclusiva, transparente, ética, segura y confiable”.
El acuerdo también llamó a “hacer que la IA sea sostenible para las personas y el planeta” y a proteger “los derechos humanos, la igualdad de género, la diversidad lingüística, la protección de los consumidores y de los derechos de propiedad intelectual” .
En una sorpresa, China, que ha sido criticada durante mucho tiempo por su historial de derechos humanos, firmó la declaración, lo que dejó a EEUU como la excepción.
Para profundizar sobre el tema, platicamos con un experto en inteligencia artificial Mike Thomas.
¿Qué tanto marcará la IA el futuro de la humanidad?
—Mucho. Las innovaciones en el campo de la IA siguen dando forma al futuro de la humanidad en casi todas las industrias. La IA ya es el principal impulsor de tecnologías emergentes como el big data, la robótica y el internet de las cosas (IoT), y la IA generativa ha ampliado aún más las posibilidades y la popularidad de la inteligencia artificial.
Alrededor del 55 por ciento de las organizaciones han adoptado la IA en distintos grados, lo cual sugiere que en un futuro cercano habrá una mayor automatización para muchas empresas. Con el auge de los chatbots y los asistentes digitales, las empresas pueden confiar en la IA para gestionar conversaciones sencillas con los clientes y responder a las consultas básicas de los empleados.
La capacidad de la IA para analizar cantidades masivas de datos y convertir sus hallazgos en formatos visuales convenientes también puede acelerar el proceso de toma de decisiones. Los líderes de la empresa no tienen que dedicar tiempo a analizar los datos ellos mismos, sino que utilizan información instantánea para tomar decisiones informadas. Sin embargo, también vale la pena evaluar la otra cara de la moneda.
¿Te refieres a la pérdida de empleos?
—La automatización de las empresas ha generado naturalmente temores en torno a la pérdida de puestos de trabajo. De hecho, los empleados creen que casi un tercio de sus tareas podrían ser realizadas por IA. Si bien es cierto que la IA ha logrado avances en el lugar de trabajo, ha tenido un impacto desigual en diferentes industrias y profesiones.
Por un lado, los trabajos manuales corren el riesgo de ser automatizados, pero la demanda de otros trabajos como los especialistas en aprendizaje automático y los analistas de seguridad de la información ha aumentado. Por otra parte, los trabajadores en puestos más cualificados o creativos tienen más probabilidades de que la IA mejore sus puestos de trabajo, en lugar de ser reemplazados. Ya sea obligando a los empleados a aprender nuevas herramientas o asumiendo sus funciones, la IA estimulará los esfuerzos de mejora de las habilidades tanto a nivel individual como de empresa.
Yo creo que uno de los requisitos previos absolutos para que la IA tenga éxito en muchas áreas es cantidades importantes en educación para volver a capacitar a las personas para nuevos trabajos. Sin embargo, hay otros aspectos relacionados con las ventajas y los riesgos de la IA que deben estudiarse más a fondo.
¿Qué otros riesgos se hacen presentes cuando hablamos de inteligencia artificial?
—Además de temas relacionados con la pérdida de empleos, y vale la pena señalar que las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de estar expuestas a la IA en sus trabajos, puedo dar tres ejemplos más. En materia de privacidad de datos, el entrenamiento de modelos de IA con datos públicos aumenta las posibilidades de que se produzcan violaciones de seguridad de datos que podrían exponer la información personal de los consumidores.
En cuanto a sesgos humanos, la reputación de la IA se ha visto manchada por el hábito de reflejar los sesgos de las personas que entrenan los modelos algorítmicos. Se sabe que la tecnología de reconocimiento facial favorece a las personas de piel más clara, discriminando a las personas de color con tez más oscura. Si no se erradicaran estos sesgos desde el principio, la IA podría reforzarlos en las mentes de los usuarios y perpetuar las desigualdades sociales.
Otro tema es el de los deepfakes –videos, imágenes o audios generados por inteligencia artificial que imitan la apariencia y voz de una persona– y la desinformación Su propagación amenaza con desdibujar las líneas entre ficción y realidad, lo que lleva al público en general a cuestionar qué es real y qué no. Y si las personas no pueden identificar deepfakes, el impacto de la desinformación podría ser peligroso para las personas y para países enteros por igual.