(A. Pérez Meca / Europa Press/Europa Press)
Varios líderes europeos expresaron su condena ante la represión de las fuerzas de seguridad iraníes en las protestas antigubernamentales que surgieron por la crisis económica y el deterioro del nivel de vida, movilizaciones que según organizaciones civiles han dejado más de 500 muertos.
El canciller alemán, Friedrich Merz; el presidente francés, Emmanuel Macron; y el primer ministro británico, Keir Starmer, se mostraron “profundamente preocupados por los informes de violencia” y exigieron que Irán respete “el derecho a la libertad de expresión y manifestación pacífica” y se abstenga de cualquier violencia contra los ciudadanos.
El primer ministro de Países Bajos, Dick Schoof, criticó la represión, pidió la liberación de los arrestados injustamente y el restablecimiento de Internet, cortado por más de 84 horas según la organización NetBlocks. Ulf Kristersson, jefe de Gobierno sueco, y el primer ministro irlandés, Micheal Martin, se sumaron a las condenas y expresaron su solidaridad con los manifestantes.
Por su parte, el Gobierno iraní ha convocado a los embajadores de Reino Unido, Alemania, Italia y Francia para mostrarles vídeos que, según Teherán, documentan “la violencia de los alborotadores” y exigir la retirada de declaraciones de apoyo a los manifestantes, calificando cualquier respaldo externo como “injerencia en la seguridad interna de Irán”.
En paralelo, miles de personas se movilizaron este lunes en Teherán y otras ciudades, como Shahrud y Kerman, en concentraciones masivas para mostrar apoyo al Gobierno y al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. Los manifestantes rindieron homenaje a los miembros de las fuerzas de seguridad fallecidos y corearon lemas contra Israel y Estados Unidos.
Durante los actos, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, y el presidente del Parlamento, Mohamad Bagher Ghalibaf, advirtieron que Irán está preparado para defenderse y condenaron cualquier ataque externo, incluyendo amenazas del expresidente estadounidense Donald Trump. El ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, subrayó que Teherán “no quiere guerra” pero está preparado y apuesta por “negociaciones justas” con Washington.
Las protestas se originan por la caída histórica del valor del rial y el empeoramiento del nivel adquisitivo de los ciudadanos, en un contexto de sanciones estadounidenses y presión internacional sobre el programa nuclear iraní, que incluyen bombardeos del pasado junio con más de 1.100 muertos según informes.
Las autoridades iraníes mantienen que los manifestantes habrían excedido los límites de las protestas pacíficas, calificándolos de “sabotaje organizado”, mientras que la comunidad internacional denuncia la violencia indiscriminada y exige el respeto a los derechos fundamentales.
