“Nos hemos dado cuenta de que sí queremos ser libres, somos nosotros los que tenemos que hacer algo… Nosotros conocemos que el gradualismo es un poca más que el no hacer y el escapismo que termina en inmovilismo”. (Rev. Martin Luther King, Jr.)
El pasado jueves, 15 de enero de 2026, recordamos el nacimiento, hace 97 años, de Michael King, a quien luego conoceremos como el reverendo Martin Luther King. Jr. King nació en la cuidad de Atlanta, Georgia donde su padre era pastor. Muere ejecutado un 4 de abril de 1968 en la ciudad de Memphis, Tennessee.
Algunos se preguntarán si el mensaje y ministerio del reverendo King todavía tiene alguna relevancia para nuestro presente tan distópico e incierto. Uno de los elementos fundamentales del mensaje de King fue (como sociólogo) su capacidad de analizar en armonía con su fe cristiana (como teólogo).
De los tantos discursos enunciados por King, sería bueno repasar uno de estos a 64 años de su pronunciamiento que mantiene su vigencia al día de hoy. El 8 de septiembre de 1962 en la convención del Distrito 65 de la Unión de Tiendas por Departamentos Al Por Mayor y al Detal (UTDAMD) celebrada en la ciudad de Monticello, Nueva York King presentó el discurso titulado “Hay Tres Males Sociales Principales”.
La importancia de este discurso no debe subestimarse. En este discurso, por primera vez, King desarrollará su teoría política de los tres males principales de la sociedad: la guerra, la injusticia económica y la injusticia racial. Esta teoría guio su pensamiento y le llevó a ser perseguido y luego a su ejecución.
King señala la guerra como el primer mal y apunta “… La guerra llena nuestras naciones con deudas más altas que montañas de oro. La guerra llena nuestras naciones de huérfanos y de viudas. La guerra envía a hombres a sus hogares sociológicamente dañados y físicamente impedidos… la guerra es maldad”. No nos debe quedar la menor duda de que hoy a 64 años esta afirmación sigue siendo una realidad en Palestina, Ucrania, Somalia, Nigeria, Venezuela y muchos otros países. Pero no sólo la guerra causa estragos en la sociedad también la violencia financiera, económica y política: sanciones, bloqueos, embargos, robos, secuestros, golpes de estado, invasiones y muchas otras formas. King criticó el intento de golpe de estado contra Cuba en el 1961 y la invasión de República Dominicana en 1965. Hoy King condenaría a Rusia por su invasión a Ucrania, a Israel por su genocidio en Palestina y a Estados Unidos por su ilegal agresión a Venezuela. También condenaría la violencia policial contra los migrantes en los Estados Unidos.
El segundo mal es la injusticia económica. Sobre la injusticia económica King afirma que, “sabemos que todavía en nuestro mundo hay un gran abismo entre lo superfluo, la riqueza desproporcional y la despreciable y mortal pobreza… Y debemos mantener siempre una aguda sensibilidad a estas condiciones, porque hay algo malo con una situación que quita las necesidades de las masas y da lujos a las clases… quizás gastamos demasiado de nuestro presupuesto en bases militares alrededor del mundo y no en bases de preocupación genuina y entendimiento”. En el mundo hay 1,100 millones de personas viviendo en la pobreza. De esos, 500 millones (el 40%) viven en contexto de conflictos. La guerra y la violencia producen empobrecimiento. Hoy King condenaría el aumento de los presupuestos militares que conllevan reducción en los gastos sociales.
El tercer mal es la injusticia racial. Sobre la injusticia racial, King recuerda, “… yo creo, que todos nosotros estamos conscientes que la segregación debe morir. Porque la segregación es un cáncer en el cuerpo político, que debe ser removido para que podamos tener salud democrática y moral. Estamos retados a trabajar apasionadamente y sin descanso por eliminar este diabólico e injusto sistema”. No podemos negar la realidad del patriarcado en nuestra sociedad. Se degrada, se excluye, se rechaza, se invisibiliza a quienes son diferentes: racismo, sexismo, homofobia, transfobia, islamofobia, aporofobia son algunas de las nuevas formas de injusticia y exclusión. Hoy King condenaría las políticas públicas de exclusión contra la comunidad LGBTTQI y Trans y las políticas económicas neoliberales que mantienen en la pobreza a la mayor parte de la sociedad.
Sólo un análisis social profundo de nuestra realidad nos permitirá enfrentar estos males como lo hizo King. Nuestro país y nuestro planeta sufre una profunda violencia sistémica e institucional que ha empobrecidos a la mayoría de los habitantes. Somos cada uno de nosotros/as, como pueblo y como humanidad, los llamados/as a cambiar, con nuestras acciones, estos tres males de la sociedad. Como diría King “lo queremos ahora”.
PS: El Rev. King visitó a Puerto Rico en 4 ocasiones: 1960, 1962, 1964 y 1965.
