Casi tres días después del incendio ocurrido la noche del sábado en un centro comercial de Karachi, que dejó al menos 27 muertos y 83 desaparecidos, decenas de familias continúan este martes a la espera de noticias de sus allegados.
A las puertas del edificio calcinado, situado en la zona de Saddar, familiares de los desaparecidos permanecen desde el sábado por la noche sin abandonar el lugar, siguiendo de cerca el avance de las labores de recuperación. “Mi esposa, mi hermana y mi nuera vinieron aquí a comprar y desde entonces no sabemos nada de ellas”, dijo a EFE Muhammad Qaiser. “Ayer, hasta las 13:00 horas, sus teléfonos móviles sonaban, pero ahora están apagados”.
Otros familiares expresaron su frustración por la respuesta inicial de los servicios de emergencia y denunciaron retrasos en la llegada de los equipos para controlar el fuego. “Los vehículos para recoger cadáveres llegaron antes que los vehículos que podían salvar esos cuerpos de morir”, lamentó Qaiser.
El portavoz del servicio de emergencias Rescue 1122, Hassan Al-Haseeb, explicó que los equipos tuvieron dificultades para acceder al lugar debido a obras viales en la zona y a la acumulación de personas alrededor del edificio, lo que ralentizó la llegada de los camiones cisterna.
Las tareas de recuperación continúan con extrema precaución por los graves daños estructurales del inmueble y el riesgo de nuevos derrumbes. Según la Fundación Edhi, la maquinaria pesada se utiliza de forma limitada para evitar daños adicionales a los cuerpos. “A veces encontramos una mano, a veces una pierna, y hay varios cuerpos que ahora están fragmentados”, señaló a EFE Muhammad Atiq, portavoz del servicio de rescate.
El incendio afectó al centro comercial Gul Plaza, un edificio de varias plantas con más de 1,200 tiendas de joyería, textiles, artículos para el hogar y productos electrónicos. En el momento del siniestro, el complejo estaba especialmente concurrido por el fin de semana y la temporada de bodas.
La comunidad empresarial de Karachi, la ciudad más poblada de Pakistán, estima pérdidas económicas de unos 5,000 millones de rupias (alrededor de 18 millones de dólares) y calcula que miles de familias dependían de los ingresos generados por las tiendas destruidas.
