

Durante años, los Beckham fueron sinónimo de familia perfecta: glamour, disciplina y una narrativa de éxito construida a pulso. Sin embargo, en los últimos meses, el apellido ha vuelto a los titulares no por moda ni fútbol, sino por una tensión familiar que parece no tener marcha atrás.
Y aunque muchos se habló del famoso baile incómodo o del vestido de novia que nunca fue, hoy una nueva versión apunta a que el verdadero conflicto entre Victoria Beckham y su nuera, Nicola Peltz, tendría un origen mucho más terrenal: el dinero.

La polémica se intensificó cuando Brooklyn Beckham decidió romper el silencio con un mensaje público que sacudió la imagen de unidad del clan. “He estado en silencio durante años y he intentado mantener estos asuntos en privado”, escribió, antes de asegurar que sus padres y su entorno “han seguido acudiendo a la prensa”.
La frase que más resonó fue contundente: “No quiero reconciliarme con mi familia. No me están controlando, por primera vez en mi vida estoy defendiendo mis intereses”.
Una mansión: la manzana de la discordia entre los Beckham y los Peltz
Sus declaraciones no solo reavivaron viejos rumores, sino que dieron contexto a una disputa que, según la prensa británica, tendría como epicentro la compra de una mansión en Beverly Hills.
De acuerdo con versiones publicadas en tabloides como The Sun y Daily Mail, la familia Peltz habría considerado insuficiente la aportación económica de David y Victoria Beckham en la adquisición de la propiedad donde ahora vive el matrimonio.
La mansión, valorada en alrededor de 10,500 millones de dólares, no es cualquier inmueble. Se trata de una residencia de lujo con cinco dormitorios, seis baños, cine privado, gimnasio completamente equipado y una piscina infinita que domina el paisaje californiano.
Aunque Brooklyn también contribuyó con sus ahorros, gran parte del capital provino de un fondo fiduciario creado por el padre de Nicola, el empresario Nelson Peltz, por lo que la propiedad figura mayoritariamente a nombre de ella.
Aquí surge el choque de filosofías. Una fuente cercana a los Peltz aseguró que “el dinero, como dice el dicho, es la raíz de todos los males”, subrayando que la situación se volvió “complicada”. Desde ese entorno se habría interpretado la postura de los Beckham como una falta de apoyo, llegando incluso a calificarlos de “tacaños”.
Sin embargo, desde el círculo de David y Victoria Beckham la versión es otra: “Son dos chicos de clase trabajadora que han triunfado. Cuando se trató de comprar esta casa, por supuesto que no iban a simplemente darle a su hijo millones de libras. ¿Qué clase de mensaje envía eso?”.
Un polémico acuerdo prenupcial
La pareja ha defendido durante años una crianza basada en el esfuerzo y la independencia. Según personas cercanas, dejaron de mantener económicamente a sus hijos al cumplir la mayoría de edad, aunque “siempre han apoyado a Brooklyn cuando lo ha necesitado”, sin caer en la sobreprotección.
Una visión que contrasta con la de los Peltz, acostumbrados a garantizar estabilidad financiera absoluta a su hija, a quien consideran “la niña de sus ojos”.
En medio de este pulso silencioso está Brooklyn, descrito por algunos como “atrapado” entre dos mundos. A la presión económica se suma el acuerdo prenupcial firmado antes de la boda, diseñado para proteger la fortuna familiar de los Peltz, estimada en más de 1.600 millones de dólares, mientras que los Beckham poseen un patrimonio estimado en 670 millones de dólares.
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