Tras los hallazgos del Departamento de Vivienda federal de la dejadez de la Administración de Vivienda Pública en inspeccionar estructuras con plomo, el Colegio de Químicos de Puerto Rico (CQPR) recordó que la exposición al tóxico representa una amenaza seria para la salud pública, especialmente entre menores y mujeres embarazadas.
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La presidenta del Colegio, la licenciada Myrna R. Otaño Vega, explicó que la intoxicación por plomo no solo proviene de pinturas fabricadas previo al 1978, sino también del agua transportada por tuberías antiguas, del polvo del hogar, del suelo y de utensilios no certificados.
Este elemento se acumula en el cuerpo humano, principalmente en los huesos, y puede causar daños duraderos. En la niñez, pequeñas cantidades pueden afectar el aprendizaje y la conducta; en adultos, se asocia con problemas renales, cardiovasculares y neurológicos.
Según el doctor David Sanabria Ríos, presidente electo del CQPR, desde el punto de vista bioquímico, el plomo “puede entrar a las neuronas a través de los mismos canales de otros elementos esenciales e interferir en la comunicación de las neuronas impactando procesos como el aprendizaje, la memoria y la atención”.
Los tratamientos médicos incluyen el uso de agentes ligantes, que ayudan al cuerpo a eliminar el metal. Uno de los más comunes, el ácido dimercapto-succínico (DMSA, en inglés), puede reducir significativamente los niveles de plomo en sangre. También se utilizan antioxidantes, como el ácido alfa lipoico, que protegen las células y fortalecen la recuperación del organismo.
La licenciada María Santiago, expresidenta del Colegio, añadió que este no es solo un problema médico, sino también un asunto “científico, ambiental y ético” que exige políticas públicas basadas en evidencia, transparencia y trabajo conjunto.
No obstante, el CQPR fue claro en que la prevención es la mejor herramienta.
“Ante cualquier sospecha, es vital acudir a un profesional de la salud y realizar pruebas de detección. La intervención temprana salva vidas y evita daños permanentes”, recalcó Otaño Vega, quien recordó que su misión incluye contribuir al desarrollo de la química en Puerto Rico y asesorar al Gobierno, promover la unión entre sus miembros y mantener una conducta profesional ética.
