Al menos 72 personas recibieron atención sanitaria luego de que un rayo cayera este domingo en una concentración de apoyo al expresidente brasileño Jair Bolsonaro en Brasilia, capital de Brasil.
De acuerdo con la televisora brasileña G1, un total de 29 personas fueron trasladadas a hospitales, mientras que ocho se encuentran en condición grave. El incidente se registró en las inmediaciones del Monumento al expresidente brasileño Juscelino Kubitschek.
La descarga eléctrica ocurrió cuando el grupo se refugiaba de una intensa lluvia a la espera de la llegada de otra columna de simpatizantes de Bolsonaro, convocada por el diputado federal Nikolas Ferreira, quien había recorrido a pie durante siete días el trayecto hasta Brasilia.
“Cayó un rayo y se cayó todo el mundo. La gente no entendía nada hasta que consiguieron levantarse y muchos comenzaron a correr. Los bomberos y el Samu llegaron pronto, pero era mucha gente al mismo tiempo”, relató a G1 uno de los testigos, Alfredo Santana.
Las autoridades indicaron que muchos de los afectados fueron atendidos por ataques de nervios, aunque no presentaban quemaduras ni heridas visibles. Equipos de emergencia, incluyendo bomberos y personal del Servicio de Atención Móvil de Urgencias (Samu), acudieron rápidamente al lugar para asistir a los presentes.
Trump defiende el patriotismo de agentes del ICE y acusa a insurrección de gobernador y alcalde
Tras la oleada de protestas por las redadas migratorias y las muertes de manifestantes a manos de agentes federales del ICE, el presidente Donald Trump acusó al alcalde y al gobernador de Minnesota de “incitar a la insurrección” con una retórica que calificó de “peligrosa y arrogante”.
En un mensaje difundido a través de redes sociales, el presidente respaldó abiertamente a los agentes federales: “¡Que nuestros patriotas del ICE hagan su trabajo!”, escribió, asegurando que 12 mil “inmigrantes ilegales delincuentes” han sido arrestados y expulsados del estado.
La Casa Blanca reforzó ese tono, en otro posteo en redes calificó a los agentes migratorios como “héroes” que están retirando a “peligrososdelincuentes ilegales” de las calles, mientras acusó a los líderes locales de priorizar la política sobre la seguridad.
Esto luego que la mañana del sábado en Minneapolis se desató el miedo y la indignación por una nueva pérdida humana en medio de un operativo migratorio, cuando agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mataron a tiros a un hombre en plena vía pública.
Fue el segundo tiroteo mortal vinculado a redadas migratorias en menos de tres semanas en la misma ciudad.
Para miles de familias inmigrantes en Minnesota —y para millones de hispanos en Estados Unidos— el mensaje fue devastador: la política migratoria se convierte en una amenaza directa a la vida.
El jefe de la policía de Minneapolis, Brian O’Hara, confirmó el fallecimiento tras un operativo realizado en la zona de la calle 26 Oeste y la avenida Nicollet, donde participaron agentes federales.
Para la comunidad inmigrante —muchos de ellos trabajadores esenciales, padres de familia y personas con años viviendo en Estados Unidos— las redadas no se viven como una operación de seguridad, sino como un estado permanente de terror.
La gravedad de la situación se acentuó porque este no fue un hecho aislado, apenas el 7 de enero, otra persona perdió la vida durante un operativo del ICE en Minneapolis.
Se trató de Renee Nicole Good, quien fue abatida dentro de su vehículo, a lo que se suman arrestos de menores de edad para obligar a sus padres a entregarse.
Así, dos muertes en menos de tres semanas y el uso de infantes como carnada han encendido las alarmas y profundizado el rechazo social.
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, reaccionó con dureza tras el nuevo tiroteo, en redes sociales calificó el hecho como “horrible” y afirmó que el estado está “harto” de este tipo de operativos.
“Esto es repugnante”, escribió, y exigió al presidente Trump retirar de inmediato a los agentes federales del estado. “Saque de Minnesota a los miles de oficiales violentos y sin entrenamiento. ¡Ya!”, reclamó.
