


La confirmación de que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos participarán en los Juegos Olímpicos de Invierno Milán Cortina 2026 desató una ola de desconfianza internacional. Aunque fuentes de la Embajada de EE. UU. en Roma aseguran que los oficiales apoyarán únicamente labores de seguridad diplomática para proteger a la delegación encabezada por el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, la reputación de la agencia genera sospechas sobre el verdadero alcance de sus funciones en suelo europeo.
La noticia, ratificada por la agencia Associated Press a través de funcionarios que solicitaron el anonimato, surge en un momento crítico. Mientras el Departamento de Seguridad Nacional sostiene que el componente de Investigaciones de Seguridad Nacional posee una “huella global” para eventos masivos, las recientes acciones de estos oficiales en territorio estadounidense provocan alarmas en Italia.

El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, expresó un rechazo contundente ante la posible presencia de esta agencia en su ciudad. Sala calificó al ICE como una “milicia” capaz de entrar en hogares con impunidad y recordó los violentos disturbios en Minneapolis, donde agentes de esta corporación terminaron con la vida de dos manifestantes en las últimas semanas: “No son bienvenidos en Milán”, sentenció el funcionario italiano antes de que se oficializara el despliegue.
Pese a que el Ministerio del Interior italiano intentó matizar la situación afirmando que no hay indicios de que el ICE actúe como escolta directa, la ambigüedad en los comunicados oficiales alimenta la incertidumbre.
El diario il Fatto Quotidiano y la cadena RAI ya reportaron incidentes donde agentes del ICE amenazaron a equipos de prensa europeos en Estados Unidos, lo que eleva la duda: ¿Se limitarán estos oficiales a la logística diplomática o existe el riesgo de que apliquen sus controvertidos métodos de control en un escenario internacional?
El uso de agencias federales en eventos deportivos no es nuevo, pero la composición específica de este detalle de seguridad sigue bajo un velo de contradicciones entre las autoridades de ambos países.
Con la ceremonia de apertura programada para el 6 de febrero, la presencia de agentes entrenados para operaciones de deportación en medio de una fiesta deportiva mundial mantiene a la opinión pública y a los gobiernos locales en estado de alerta máxima.

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