Este pasado lunes, 19 de enero de 2026, se celebraron 45 años de manifestaciones en contra del aborto y a favor de la vida por parte de la Asociación ProVida de Puerto Rico. Carlos Sánchez, su presidente, recibió un merecido homenaje por sostener esta lucha contra viento y marea por 45 años. Carlos ha sido un hombre valiente, esforzado y perseverante. Lo más importante es que todo este esfuerzo ha redundado en cientos de niños que se salvaron de ser abortados, y que ahora traen alegría a esa mujer que un día pensó en destruir su vida. Carlos no trabajó solo. Entre muchos que colaboraron, recuerdo a Rubén Celorio, a don Ramón Marrero y su esposa Virgen, e inclusive a Wanda Ivette, de quien me reservo sus apellidos, pero quien fue la joven que sufrió el aborto a manos del doctor Duarte Mendoza. Todos ellos ya han fallecido. Se me quedan sin mencionar los muchos otros que han colaborado y que siguen apoyando a Carlos en la tarea de salvar vidas y de ser voz por los que no tienen voz.
La destrucción deliberada de vida humana inocente es un asesinato. Ese ser en desarrollo dentro del vientre materno está vivo, es humano y es inocente. Es evidente que el aborto es un asesinato. Tristemente, más allá de las discusiones sobre cuál es el estado de derecho vigente, sigue ocurriendo. Las clínicas de aborto operan abiertamente a plena luz del día. Y siguen abiertas porque tienen clientela y porque el Estado no hace nada para cerrarlas. Sin embargo, por el trabajo de Carlos Sánchez, y de otros, de cerca de 40 clínicas que habían en los años ochenta, solo quedan cinco.
Más que un problema legal, el aborto se sostiene por unas actitudes de la sociedad. Tenemos hombres y mujeres que disfrutan del placer sexual, pero no quieren asumir responsabilidad hacia el fruto de la sexualidad, que son los niños. Tenemos una sociedad que ve a los niños como un inconveniente, como un obstáculo para que los adultos alcancen sus metas. Mientras tanto, nos estamos muriendo como sociedad. Desde hace varios años, tenemos más muertes que nacimientos. Sin embargo, hay chavos para perros y gatos, para extravagancias y para darnos buena vida. Es interesante que los que más dinero tienen son los que menos hijos quieren.
Por otro lado, el Artículo 98 del Código Penal, que prohíbe el aborto, debe ser enmendado para que el aborto solo sea permitido cuando la vida física de la madre esté en un peligro inminente si el embarazo continúa. Así era en el Código Penal de 1937. En la decisión de Pueblo de Puerto Rico versus Pablo Duarte Mendoza de 1980, el Tribunal Supremo de Puerto Rico, interpretando nuestra jurisprudencia, aparte de Roe versus Wade, establece en la página 596:
“EL PUEBLO DE PUERTO RICO, apelado, v. PABLO DUARTE MENDOZA, acusado y apelante.
Resuelto: 17 de abril de 1980 —
Número: CR-78-83, cita 109 D.P.R. 596
3 – DELITOS CONTRA LA PERSONA, EL ESTADO CIVIL Y LA FAMILIA-ABORTO-DELITO-EN GENERAL. Todo aborto prescrito por un médico dirigido a la conservación de la salud física o mental-o de la vida de la mujer embarazada está exento de responsabilidad penal en Puerto Rico.
4 – PALABRAS Y FRASES. Salud.-El término salud según utilizado en nuestro estatuto penal sobre abortos significa tanto salud física como salud mental”.
El problema que surge de esta interpretación sobre el término “salud” es que permitiría el aborto por cualquier incomodidad emocional que genere el embarazo. Se debe enmendar para que se lleve a cabo solo por razones de salud física y debe contener la salvedad de que se harán todos los esfuerzos posibles para salvar la vida de la criatura. Cuando se someta esta enmienda, veremos si realmente hay voluntad para prohibir el aborto, o si todo lo que se ha legislado hasta ahora es meramente para proyectar una imagen y dar una falsa impresión a la mayoría de un pueblo que cree que la vida de un niño antes de nacer es sacrosanta. ¡Puerto Rico es Pro Vida!
¡Mis felicitaciones y respeto a Carlos Sánchez!
La lucha continúa.
