Monday, March 2, 2026
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Rembrandt recupera una pintura perdida durante más de 60 años, según el Rijksmuseum


Arte Una investigadora explica la obra recién descubierta de 1633 ‘La visión de Zacarías en el templo’ del pintor Rembrandt van Rijn en el edificio del estudio del Rijksmuseum de Ámsterdam, Países Bajos, el 2 de marzo de 2026. (EFE/EPA/KOEN VAN WEEL)

El Rijksmuseum ha confirmado este lunes que “La visión de Zacarías en el templo” (1633) es una obra original de Rembrandt, tras una investigación técnica de dos años que devuelve al maestro neerlandés una pintura descartada como auténtica en 1960.

La escena, pintada por Rembrandt poco después de mudarse de Leiden a Ámsterdam, representa el momento en que el sumo sacerdote Zacarías recibe en el templo el anuncio del arcángel Gabriel de que, pese a su avanzada edad y la de su esposa, tendrá un hijo: Juan el Bautista.

“Rembrandt fue el primer artista neerlandés en pintar este tema. Es una pintura histórica, de tema bíblico”, explicó a EFE el conservador del Rijksmuseum Jonathan Bikker, quien asegura que el análisis técnico de materiales, similitudes en estilo y tema, y la calidad respaldan la conclusión de que es una obra auténtica de Rembrandt.

A diferencia de los grabados del siglo XVI en los que se basó, el pintor no representa al ángel de forma visible, sino que sugiere su presencia mediante una luz que emerge del humo del incienso.

El gesto de asombro e incredulidad de Zacarías marca el instante previo a su castigo: quedar mudo por dudar del mensaje divino.

La investigación

La obra, que pertenece a un coleccionista privado y estará en préstamo a largo plazo en el museo, fue analizada con técnicas avanzadas similares a las empleadas en la Operación “Ronda de noche”, el proyecto de estudio y restauración del célebre lienzo de Rembrandt.

Según Bikker, la primera impresión al ver la imagen evocó “de inmediato otras obras de Rembrandt de ese mismo período”.

El proceso de investigación comenzó en 2023, cuando el propietario envió una fotografía digital al museo para solicitar su opinión: el cuadro había sido desatribuido por primera vez en 1960 y después asignado a artistas del entorno de Rembrandt, como Salomon Koninck o Jan Lievens.

El padre del actual dueño lo había adquirido en 1961 como un Rembrandt, pero desde entonces no había vuelto a ser examinado en profundidad, por lo que el museo logró que la pintura fuera trasladada a Ámsterdam para su estudio.

La investigación arrancó con un análisis minucioso, incluido el examen con microscopio estereoscópico; después se aplicó dendrocronología, técnica que permite fechar paneles de madera.

El estudio determinó que el soporte pudo utilizarse entre 1625 y 1644, un margen compatible con la fecha de 1633 inscrita en la pintura.

El análisis de materiales reforzó esa hipótesis, puesto que la capa de preparación coincide con la utilizada por Rembrandt en otras obras de la época, mientras que los pigmentos, examinados con macro-XRF, resultaron característicos del artista en esos años.

“Todos los materiales encajan con lo que sabemos de su práctica en ese período”, indicó Bikker.

Las comparacionesTambién se comparó la pintura con otra versión de la misma composición conservada en Berlín, puesto que durante décadas se sostuvo que ambas pinturas eran copias de un original perdido.

Sin embargo, las radiografías y estudios con reflectografía infrarroja revelaron cambios en la composición de la obra ahora atribuida a Rembrandt, como modificaciones en el traje de Zacarías y en la forma de un incensario dorado situado sobre una mesa.

Esas alteraciones, invisibles en una copia mecánica, fueron replicadas en la versión que está en Berlín, lo que sugirió que esta depende del cuadro estudiado en Ámsterdam.

Además, un dibujo conservado en el Louvre muestra el incensario en su forma inicial, lo que apunta a que fue realizado en el taller mientras Rembrandt trabajaba en la composición.

La aplicación suelta de la pintura, los empastes gruesos en los puntos de luz y el tratamiento del rostro de Zacarías también se asemejan a otras obras tempranas del maestro, como “Daniel y el rey Ciro ante el ídolo Bel” (1633) o “Jeremías lamentando la destrucción de Jerusalén” (1630).

El hecho de que esté realizada sobre tabla y no sobre lienzo ha permitido que conserve intactos los empastes originales, sin haber sido aplanados por procesos de reentelado.

Esta obra amplía el conocimiento sobre la producción temprana de Rembrandt -tenía entonces unos 27 años- y sobre su interés por las visiones y revelaciones, un tema que abordó en otras pinturas y grabados.

En un período en el que Rembrandt se centraba sobre todo en retratos, más rentables, las escenas bíblicas eran menos frecuentes.

Para el Rijksmuseum, la pintura no solo enriquece el catálogo del artista, sino que ofrece nueva información sobre su técnica y su forma de construir relatos visuales en los inicios de su carrera en Ámsterdam.

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