El ícono de la música latina, Julio Iglesias, ha decidido pasar a la ofensiva legal en lo que califica como la batalla más amarga por su honor.
El cantante interpuso una demanda contra el medio español elDiario.es, su director y cuatro responsables más, acusándolos de orquestar un “montaje periodístico” para destruir su imagen pública a través de una campaña de desprestigio sistemática.
Julio Iglesias también va tras Univisión por difundir el reportaje que “denigra” su honor
El escándalo, que ha dado la vuelta al mundo, se centra en las denuncias de dos exempleadas de su residencia en República Dominicana, quienes lo acusan de agresiones sexuales. Sin embargo, la defensa de Iglesias sostiene que el medio no solo difundió falsedades, sino que llegó al extremo de utilizar actrices profesionales para recrear los supuestos hechos en un montaje visual, vulnerando su presunción de inocencia. “No es una manifestación aislada, es un auténtico linchamiento mediático“, sostiene el escrito legal del artista.
La gravedad de las acusaciones publicadas en el reportaje y en el podcast “La casa de Julio Iglesias” es extrema: se le atribuyen delitos contra la libertad sexual, los derechos de los trabajadores y hasta trata de seres humanos.
Aunque la Fiscalía española archivó inicialmente la denuncia por falta de jurisdicción —al ocurrir los hechos en el extranjero—, el cantante exige ahora una rectificación pública y la eliminación total del contenido que lo denigra.
Iglesias, quien también anunció acciones contra la cadena Univisión, busca una indemnización solidaria y el cese de lo que describe como una “organización” dedicada a difamarlo. ¿Estamos ante la caída de un ídolo o frente a una conspiración mediática sin precedentes?
Mientras la justicia madrileña cita a las partes a un acto de conciliación, la pregunta queda en el aire: ¿Logrará el cantante limpiar su nombre o este es el principio de un fin turbulento?
