El alto costo para construir en Puerto Rico representa un obstáculo tanto para el segmento comercial como el residencial en el desarrollo de bienes raíces, coincidieron los panelistas que participaron en el Puerto Rico Real Estate Summit.
Uno de los factores mencionados como parte del aumento de costos fue el marco reglamentario y costos burocráticos de la isla.
“La reforma de permisos no es una decisión administrativa, es una decisión de competitividad”, argumentó Sebastián Negrón Reichard, secretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC) durante el foro.
Durante su presentación, Negrón Reichard reconoció que Puerto Rico necesita simplificar tanto los procesos como el marco regulatorio en sí mismo ya que las regulaciones que le aplican a las construcciones están esparcidas a través de más de 100 leyes.
Michael Gillman, presidente de la firma de asesoría en bienes raíces Curzon Advisers, explicó que la complejidad de la burocracia en Puerto Rico no le afecta tanto a las empresas grandes que tienen los recursos para contratar servicios que atienden todo el manejo de la permisología, y el presupuesto para absorber el costo de los atrasos.
Por el contrario, proyectos de mediana escala son los que se ven más afectados porque no pueden contratar a alguien que se encargue exclusivamente de los permisos.
El panel en el que Gillman participó se enfocó en los desarrollos de centros comerciales y tiendas, pero el ejecutivo también comparó otros tipos de desarrollo y explicó que otros costos, como el de los materiales también suben los costos de construcción, lo que a su vez sube la necesidad de rentas más altas.
“Yo creo que aquí tenemos un costo bastante alto de construcción versus donde está la base de los diferentes activos en este momento. Yo creo que sería difícil tener una explosión de construcción nueva, independientemente del plazo de tiempo que exista para la permisología”, contestó Gillman a preguntas sobre si espera que se dé construcción de nuevos centros comerciales en Puerto Rico.
El secretario del DDEC admitió que para suplir el nivel de construcción que se está dando en la isla, hace falta tener más de 100,000 trabajadores en el sector de la construcción, mientras que actualmente la isla tiene alrededor de 61,000 trabajadores.
Sector residencial
Dado que Puerto Rico construía alrededor 14,000 viviendas al año, pero el año pasado construyó alrededor de 800 viviendas, una preocupación particular sobre el nivel de desarrollo en la isla es el sector residencial.
“Uno de los issues que más claramente ilustra la intersección entre planificación económica y la calidad de vida es, por supuesto, la vivienda. Y la vivienda es mucho más que un issue social o de urbanismo; es un componente central de competitividad económica. Cuando una economía crece pero su habilidad para producir viviendas no crece al mismo paso las consecuencias se expandirán rápidamente. Aumenta el costo de vida; la movilidad laboral se vuelve limitada; y la habilidad para atraer y retener talento decae”, argumentó el secretario del DDEC.
El desarrollador Agustín Rojo, socio gerente de VRM Companies, argumentó que la meta realista no es retomar la construcción residencial a 14,000 unidades por año. Rojo, quien también argumentó que se debe renovar la regulación de la isla, dijo que construir 4,000 unidades por año sería una meta más alineada con el nivel de demanda actual.
Los panelistas presentaron durante el día un pronóstico más fraccionado sobre el desarrollo de bienes raíces, muchos mostraron una mirada más positiva para del lado de los desarrollos con más capital, que desarrollos de menor escala.
