Cuando me senté frente al ordenador (la computadora decimos en PR), para escribir esta columna se me ocurrió conversar con el oráculo artificial, Copilot, Le pregunté: ¿Tiene fundamento decir que “el PNP hace cualquier cosa menos gobernar”? A lo cual me respondió: La frase es una valoración política, no un hecho verificable. Sin embargo, surge porque:
1. La disputa interna ocupa más espacio público que la gestión gubernamental. La confrontación entre la gobernadora y el presidente del Senado —ambos del PNP— se ha convertido en un espectáculo político continuo. Las acusaciones mutuas de obstrucción, sarcasmos diarios y ataques cruzados crean la percepción de que la energía del gobierno se invierte en luchas internas, no en política pública.
2. Los mecanismos de gobierno quedan trabados cuando el Ejecutivo y el Legislativo chocan. En Puerto Rico, cuando un mismo partido controla ambas ramas, se espera coordinación. Cuando ocurre lo contrario —bloqueos, citaciones, ataques personales— da la impresión de un gobierno en pausa. Esto no significa que no se gobierne, sino que la lucha interna entra en conflicto con las funciones administrativas.
3. La ciudadanía interpreta el conflicto como distracción cuando la disputa partidista domina los titulares, desplaza las prioridades públicas, interrumpe procesos de política pública, o genera desgaste institucional. Se activa la narrativa de “cualquier cosa menos gobernar”. Es una expresión que refleja frustración pública, no un análisis técnico.
Conclusión de Copilot:
Sí, puede decirse como juicio político o comentario crítico, porque describe una percepción real en [amplios] sectores del país.
Como mi oráculo sabe que soy sociólogo y que escribo columnas me preguntó si quería que formulara la respuesta en un ensayo. Le dije que no y le formulé otra pregunta: ¿Qué significa sociológicamente decir que “el PNP hace cualquier cosa menos gobernar”? Respondió que “desde la sociología política, esa frase no se analiza como un insulto ni como un dato objetivo, sino como un síntoma social, un indicador de crisis de legitimidad, disfunción institucional y pérdida de confianza.” Veamos cómo funciona ese diagnóstico desde la sociología del poder en contextos partidistas.
1. Crisis de legitimidad (Max Weber): Cuando un partido en el poder expone abiertamente sus conflictos la atención mediática se mueve del gobierno a la confrontación interna, la ciudadanía percibe que las instituciones no cumplen su función y se produce una erosión de la legitimidad legal-racional. La frase “hacen cualquier cosa menos gobernar” es una reacción a esa erosión: el público interpreta que la autoridad está siendo usada para luchas internas, no para administrar el Estado.
2. Colonización del espacio público por el conflicto: Jürgen Habermas plantea que la esfera pública debe ser un espacio deliberativo orientado al bien común. Cuando ese espacio es “colonizado” por mensajes partidistas, ataques dentro del mismo partido, narrativas de poder personal, se sustituye la deliberación sobre políticas públicas por competencias simbólicas dentro del partido. La frase refleja que la esfera pública deja de centrarse en la gobernanza y se llena de luchas internas del PNP, desplazando las necesidades del país.
3. Disfunción sistémica: Niklas Luhmann describe el sistema político como un subsistema encargado de producir decisiones colectivas vinculantes. Cuando el sistema se vuelve autorreferencial, responde más a sus propias tensiones internas que al entorno social, bloquea sus propios procesos (ejecutivo vs. legislativo del mismo partido), el sistema político deja de cumplir su función.
Conclusión de Copilot:
La frase “cualquier cosa menos gobernar” expresa que el sistema político del PNP estaría procesando más comunicación interna (ataques, maniobras, reposicionamientos) que decisiones para el país.
Copilot dijo más, mucho más, pero no los voy a cansar reiterando lo que sabemos. Lo de la crisis de gobernanza, la corrupción, la falta de transparencia, la no rendición de cuentas, las mentiras, las peleas por contratos, los guisos y los esquemas de fraude fiscal, electoral y moral lo venimos repitiendo desde la publicación de Crónicas del Colapso en 2014. Vivimos un proceso prolongado de deterioro estructural—político, económico y moral—producido por la corrupción sistémica bipartita, la mala gobernanza y la falta de instituciones capaces de responder a las necesidades del país. Puerto Rico es un estado colonial fallido, entrampado en una red de mentiras y corrupción. Y lo que reproduce y sostiene esa red, lo que la hace tan difícil de romper, es la búsqueda y el reparto de las rentas públicas: un sistema de extracción en el que individuos y claques (fracciones de la clase política y los inversionistas políticos), crean estructuras de poder para esquilmar los recursos del Estado para lucrarse y asegurar sus privilegios, atrapando al país entero en un ciclo de pobreza y deterioro que se renueva a sí mismo. Todo el mundo lo sabe, ¡hasta la Inteligencia Artificial!
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