La controversia que rodea al secretario del Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR), Francisco Quiñones Rivera, escaló este martes cuando una de las querellantes rompió el silencio para describir un patrón de conducta que —según alegó— incluyó hostigamiento laboral, maltrato y acercamientos de índole sexual, al tiempo que rechazó que las denuncias respondan a una agenda para sacarlo del cargo.
En entrevista radial (El Calentón con Sonia Valentín de Radio Isla), la exempleada, quien se desempeñó como ayudante especial, sostuvo que las querellas no son coordinadas entre sí y negó que exista una conspiración interna, como ha planteado el titular del DCR.
“Las querellas consisten en un patrón de maltrato, de hostigamiento laboral y de acoso sexual”, afirmó, al detallar episodios en los que —según alegó— el funcionario levantaba la voz, lanzaba documentos y adoptaba conductas intimidantes en el entorno de trabajo.
La exfuncionaria aseguró que el incidente que precipitó su salida ocurrió en noviembre de 2025, cuando —según describió— el secretario invadió su espacio personal durante una discusión, lo que le generó temor y eventual decisión de renunciar semanas después.
“Yo no aguantaba más el ambiente… me causó daño emocional”, sostuvo, al explicar por qué primero dejó el cargo y luego presentó la querella.
En esa línea, planteó que no denunció inicialmente por miedo a represalias laborales, al señalar que dependía de su salario y temía consecuencias directas en su contra.
Además, rechazó de forma directa la narrativa del secretario de que las acusaciones forman parte de un intento organizado para removerlo del cargo.
“Esto es una campaña para desacreditarme y restarle credibilidad a la querella”, afirmó, al sostener que tras hacerse pública la denuncia comenzó lo que describió como una estrategia de difamación.
La querellante también denunció que su identidad fue expuesta públicamente (en el programa Última Palabra), lo que —según dijo— le provocó preocupación por su seguridad personal.
En cuanto a las alegaciones de acoso sexual, indicó que se trató de insinuaciones verbales recurrentes y acercamientos inapropiados, aunque no describió contacto físico directo de esa naturaleza.
Otro elemento que subrayó fue que no tenía conocimiento previo de las otras querellas presentadas contra el secretario, lo que —según planteó— contradice la idea de una acción coordinada entre denunciantes.
La exempleada, quien aseguró haber trabajado cerca del titular del DCR durante extensas jornadas, también describió un ambiente de tensión interna en la agencia y conflictos en la toma de decisiones administrativas. Explicó que conocía al funcionario antes de su designación.
De cara al proceso en curso, advirtió que no descarta que el caso escale a otras instancias fuera del ámbito administrativo.
“Si hay que llegar a otro foro, se va a llegar”, expresó.
Las expresiones se producen luego de que Quiñones Rivera confirmara que enfrenta cuatro querellas en su contra —incluyendo alegaciones de acoso sexual, discrimen y represalias— las cuales ha rechazado como falsas y atribuido a una agenda interna dentro del Departamento de Corrección y Rehabilitación por bandos políticos.
Aquí la edición de hoy del programa radial:
