El Gobierno de Israel anunció este jueves la muerte del comandante de la Armada de la Guardia Revolucionaria de Irán, Alireza Tangsiri, en un bombardeo en la ciudad de Bandar Abbas, en el sur del país, en el marco de la ofensiva iniciada el 28 de febrero.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) llevaron a cabo una “operación precisa y mortal” en la que murieron también “varios oficiales” iraníes, sin detallar sus identidades.
Según Israel, Tangsiri era responsable de acciones para bloquear el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz y de ataques contra embarcaciones comerciales en la región.
El primer ministro Benjamin Netanyahu respaldó la operación y aseguró que el comandante iraní “tenía mucha sangre en sus manos” y lideró el cierre del estratégico paso marítimo.
El Ejército israelí indicó además que el ataque mató al jefe de Inteligencia naval de la Guardia Revolucionaria, Behnam Rezaei, al que considera una figura clave en la recopilación de información sobre países de la región.
Por su parte, el comandante del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), Brad Cooper, afirmó que la muerte de Tangsiri “hace que la región sea más segura” y destacó que el militar iraní estuvo implicado en ataques contra buques y en el desarrollo de drones.
Cooper añadió que cerca del 92% de los grandes buques de la Armada iraní han sido destruidos desde el inicio de la operación militar liderada por Estados Unidos e Israel, y aseguró que los ataques continuarán.
Hasta el momento, las autoridades de Irán no han confirmado la muerte de Tangsiri, quien estaba bajo sanciones de Estados Unidos desde 2019 por su papel en actividades militares y el desarrollo de drones.
El conflicto ha dejado más de 1,500 muertos, según cifras oficiales iraníes, mientras que organizaciones independientes elevan la cifra a más de 3,000 fallecidos, en su mayoría civiles.
