Friday, March 27, 2026
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Comunidad sorda de Puerto Rico se conecta con la bomba a través de innovador proyecto cultural


Los sordos de Puerto Rico bailan al compás de la bomba gracias a una pionera iniciativa
La coreógrafa e intérprete de señas, Emily Fontanez (c), orienta a los participantes en el curso de baile de la bomba para la comunidad sorda puertorriqueña durante un entrenamiento en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico.

Sintiendo la vibración de los barriles y con ayuda de intérpretes de señas, la comunidad sorda de Puerto Rico tiene ahora la oportunidad de involucrarse más en su cultura y aprender a bailar al compás de la bomba, un género musical autóctono en auge que Bad Bunny y Rauw Alejandro incorporaron en sus últimos álbumes.

Esta iniciativa pionera formó la agrupación Somos ritmo, que está enseñando a 11 sordos y oyentes intérpretes de señas a moverse al ritmo de esta música, que tiene un sincretismo de la cultura taína, africana y española y se originó entre los esclavos.

“Creo que con todo el boom que ha habido de Bad Bunny, de Rauw Alejandro, que están promoviendo la cultura, nace esta necesidad dentro de mí de que ellos (los sordos) también tienen que entender”, relata a EFE Jan C. Quiñones, mientras ensaya con el grupo de sordos.

El instructor de bomba, que lleva una década marcando piquetes (sonidos improvisados al barril primo) y bailando el paso básico de los más de 21 ritmos que tiene este género, le propuso a su mejor amiga, Emily Fontanez, intérprete de señas, crear un curso para la comunidad sorda.

“Trajimos los barriles para que ellos pudieran acercarse, sentir la vibración. Desarrollaron técnicas, ellos mismos desarrollaron cómo identificar los géneros”, explicó Quiñones, a quien le gustaría ser “una pieza clave para que la cultura se pueda esparcir a lugares que no ha llegado”.

Los sordos de Puerto Rico bailan al compás de la bomba gracias a una pionera iniciativa
Participantes en el curso de baile de la bomba para la comunidad sorda puertorriqueña entrenan en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. (Esther Alaejos/EFE)

Bailando en tarima por primera vez

Quiñones enfrentó el reto de tener limitaciones de comunicación con los alumnos y Fontanez constituyó por primera vez una coreografía de bomba en ritmo de Yubá, que presentarán en el evento Experience Puerto Rico el próximo 11 de abril, en la Fundación Para todos, Sila María Calderón, en San Juan.

Fontanez lleva 2.5 años aprendiendo bomba y rememora que ella empezó a adquirir los conocimientos a través de sonidos repetidos con su voz y para enseñar a sordos empezó a hacer conteos y todo “muy visual”.

“Me han sorprendido. Yo tenía las expectativas de que tal vez nos iba a tomar un poco más de tiempo. En lo que ellos aprendían el ritmo, pero realmente las personas sordas son bien visuales. Ellos sienten las vibraciones y les está saliendo el baile superbién”, confiesa.

En Puerto Rico, según el último censo de la Defensoría de Personas con Impedimento, hay alrededor de 200,000 personas con algún grado de sordera, una población que cada vez tiene mayor acceso a la cultura gracias a este tipo de proyectos y a artistas como Bad Bunny o PJ Sin Suela, que cuentan con intérpretes en sus espectáculos.

Los sordos de Puerto Rico bailan al compás de la bomba gracias a una pionera iniciativa
Gabriel Cuadrado, de 22 años y graduado en Artes Gráficas, uno de los sordos que se inscribió en las clases de baile de la bomba, y Zoé Marie Rodríguez, que es sorda profunda, posan durante una entrevista con EFE en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. (Esther Alaejos/EFE)

Fomentar la inclusión en la cultura

Gabriel Cuadrado, de 22 años y graduado en Artes Gráficas, uno de los sordos que se inscribió en las clases de baile, relata a través de una intérprete que su ritmo favorito de la bomba es el Seis corrido, con un tempo rápido que transmite alegría.

“Me interesé en entrar porque es una experiencia distinta y me creó mucha curiosidad”, explica Cuadrado, agregando que quiere conocer más de la cultura de la comunidad de Loíza, un municipio costero, ubicado en el norte de Puerto Rico, que es la cuna de este género.

En el taller de bomba, además del paso básico de Yubá, los sordos han aprendido los ritmos de Sicá, Seis corrido y Holandé, que adaptan a coreografías y, además, uno de ellos, Ángel ‘Hommy’ Maldonado, es capaz de improvisar piquetes frente al tambor primo.

“Realmente seguir el ritmo es bastante fácil, porque cuando me quito los audífonos puedo sentir aún más la vibración bien fuerte”, expresa Cuadrado.

Por su parte, Zoé Marie Rodríguez, que es sorda profunda, cuenta que “se conectó con el tambor porque sentía la vibración”.

“Estas clases me han ayudado a sentirme más conectada con la cultura, porque yo soy puertorriqueña, claro está, pero necesitaba como más, necesitaba conectar más y ese baile me dio esa conexión”, subraya Rodríguez, quien espera que más gente de la comunidad sorda se interese por aprender bomba.

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