Las autoridades de Estados Unidos permitirán la entrada de un buque petrolero ruso a la costa de Cuba, que podría arribar el martes, rompiendo así el bloqueo que Washington ha mantenido sobre la isla, sumida en una marcada escasez energética ampliamente exhibida por los apagones que ha sufrido desde que la intervención militar de la Administración de Donald Trump en Venezuela para capturar al presidente Nicolás Maduro interrumpiera el flujo de hidrocarburos de Caracas a La Habana.
La Guardia Costera de Estados Unidos ha autorizado la llegada a Cuba del petrolero ruso cargado de crudo Anatoli Kolodkin, que podría proporcionar un suministro vital de energía a la isla, tras meses de un bloqueo petrolero impuesto por la Administración Trump, según un funcionario estadounidense informado sobre el asunto y citado por el diario ‘The New York Times’.
La menor de las ramas de las Fuerzas Armadas cuenta con dos patrulleras en la región que podrían haber intentado interceptar el petrolero ruso, pero Washington no ha ordenado actuar a estas embarcaciones y, a domingo por la tarde (hora local), la Guardia Costera planifica permitir que el buque llegara a Cuba, según el responsable citado, que ha hablado bajo condición de anonimato.
La embarcación petrolera propiedad del Gobierno ruso se encontraba a pocas millas de las aguas territoriales cubanas el domingo por la noche, según el proveedor de datos de tráfico marítimo MarineTraffic. El barco navegaba aunos 22 kilómetros por hora, según la última información recogida por el sitio web, el buque podría llegar con cerca de 730,000 barriles de petróleo a Matanzas, Cuba, el martes por la mañana.
De concretarse, la decisión representaría una concesión poco habitual por parte de Estados Unidos dentro del endurecido bloqueo sobre Cuba, una política bajo la cual Washington incluso ha amenazado con imponer aranceles a países que le vendan petróleo a la isla. Ese escenario ha agravado la crisis energética cubana, con efectos sobre múltiples servicios e industrias, al punto de que la ONU presentó recientemente un plan de acción para ayudar al país a enfrentar la escasez de combustible, sus repercusiones en áreas como la salud y los daños que aún persisten tras el paso del huracán Melissa.
