Varios estudios demuestran que más hongos desarrollan una mayor resistencia a temperaturas altas, a la vez que los humanos registran grados más bajos de calor, lo que puede propiciar más infecciones causadas por estos organismos.
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El doctor y profesor de Microbiología Molecular e Inmunología y Enfermedades Infecciosas en la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins Arturo Casadevall señaló una posible asociación entre estos fenómenos y el cambio climático, de acuerdo con investigaciones científicas publicadas.
El científico explicó que los mamíferos son más resistentes a los hongos por temperaturas altas corporales y un sistema inmune avanzado, y se suelen desarrollar infecciones fungales en zonas menos calurosas. Pero calificó estas tendencias emergentes relacionadas con los hongos como alarmantes por posibles consecuencias en la salud pública.
“Cada día caluroso supone una importante selección de hongos. Surgirán nuevas enfermedades infecciosas desconocidas para la medicina”, expresó en el cuadragésimo sexto Foro Anual de Investigación y Educación del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR).
En una investigación de su institución universitaria que presentó en su ponencia titulada “Fungal Diseases in a Warming World”, se tomaron muestras de hongos en dos ciudades del estado de Baltimore, una más cálida que la otra. Al comparar el calor almacenado en ambas mediante pigmentación, el espécimen de la zona más caliente tenía menos saturación que el del área más fría.
Es decir, hubo una adaptación rápida en el organismo en la zona más caliente, aunque estos organismos, por lo general, no toleran temperaturas mayores de 98.6 grados fahrenheit o 37 centígrados.
Casadevall también abordó que desde 2009 hay hongos emergentes, como Candida auris, que es más resistente a tratamientos y apareció en tres continentes sin explicación ni correlación. Destacó tres hipótesis al surgimiento: cambio climático, sobreuso de medicamentos antifungales o siempre existió sin haberse detectado.
Otro estudio que plasmó, de la investigadora Asiya Gusa, encontró, en un análisis del genoma del hongo Cryptococcus neoformans, la activación de un proceso de adaptación “mayor” a una temperatura de 37 centígrados que de 30 grados. Este hallazgo abona a que el cambio climático se ligue incluso al desarrollo de variantes o mutaciones de organismos fungales.
El microbiólogo culminó su intervención al calificar como “improbable” que un hongo asuma el control del sistema nervioso de un humano, como sucede con hormigas zombie, pero tampoco lo descartó por completo.
El lema del foro fue “Innovando Juntos por un Futuro Más Saludable”, celebrado entre el 25 y el 27 de marzo en el anfiteatro Jaime Benítez del RCM. Se realizaron más de 400 presentaciones de docentes, estudiantes y profesionales de la salud del Recinto y de otras instituciones de Puerto Rico y otros países. La agenda incluyó plenarias, conferencias magistrales, paneles de discusión, exhibiciones y presentaciones de investigaciones.
El evento también fue dedicado a la doctora Glorisa J. Canino Jordán, quien fue directora del Instituto de Investigación en Ciencias de la Conducta de la UPR, por su legado extraordinario en la educación, investigación, mentoría y liderazgo comunitario en el RCM.
