En Puerto Rico, las mujeres artistas que trabajan por cuenta propia generan menos ingresos que los hombres, con un promedio de $15,251 y $17,073, respectivamente, según datos del Centro de Economía Creativa (CEC).
La desigualdad no solo se ve en los ingresos. Madelin Miosoti Alvarado Burgos, mejor conocida como La Mio, es música y creadora de contenido cultural. Ella lo observa y lo ha vivido. “La mujer tiene que trabajar más que el hombre. No es solo que se tiene que vestir, es que tiene que probarse… Si eres plenera, no es solo tocar; tienes que cantar, aunque los pleneros no canten. Siempre se le pide un poquito más a la mujer”, argumentó.
Aunque en Puerto Rico hay más mujeres artistas que hombres, según el doctor Javier Hernández Acosta, investigador principal del CEC, esto no se refleja en los datos. Al 2023, el 35.6% de las personas en las industrias creativas, eran mujeres.
“Aquí solo entran las personas que el 50% de sus ingresos vienen de su arte, su ocupación principal. Cuando sales al mundo real, es otra historia”, explicó Hernández Acosta quien también es vicepresidente y Decano Auxiliar de Estudios Graduados de la Universidad del Sagrado Corazón.
Según Hernández Acosta, el ecosistema creativo – que incluye artistas, creativos y trabajadores en todas las fases de la producción artística – tiene barreras que limitan la participación de las mujeres. Factores como la composición familiar, roles de género, y la seguridad laboral condicionan su participación en las industrias creativas.
Esto se refleja en quienes trabajan por cuenta propia, que representan un 33.3% y tienen un ingreso promedio de $16,652. Pero, si eres mujer en esta industria, la tendencia es que cobrarás alrededor de 11% menos que un hombre.
Para Alvarado Burgos, las mujeres no solo generan menos ingresos por cuenta propia debido a barreras estructurales y culturales que dificultan su permanencia y reconocimiento, sino que deben, además, demostrar más preparación, experiencia e incluso cumplir con mayores exigencias estéticas que los hombres.
Sin embargo, según el estudio, esta brecha ha ido disminuyendo. En el periodo del 2011 al 2015, por cada dólar que recibía un creativo, las creativas recibían 70 centavos. Entre 2016 y 2022, esta brecha se redujo a 89 centavos por dólar.
Por otra parte, el salario general de quienes trabajan en estas industrias es de $30,102, y es virtualmente similar entre hombres y mujeres.
Trabajo sin paga
Antes de lograr estabilidad o reconocimiento, algunas mujeres artistas atraviesan una etapa prolongada de trabajo invisible. Participan en ensayos, colaboraciones, presentaciones informales y espacios comunitarios donde deben demostrar constantemente su talento y compromiso, sin garantía de remuneración.
“Estuve dos años yendo a tocar todos los lunes a la terraza de Bonanza, calladita en una esquina, antes de que Tito Matos, mi maestro, me hablara… si habían muchos [hombres] y yo estaba, no les importaba, se quedaban al frente de uno, no solo de mí, de las cuatro mujeres que habíamos”, narró Alvarado Burgos.
Una práctica normalizada en el ecosistema cultural es aceptar pagos reducidos o presentaciones “por exposición”. En géneros como la plena o la música independiente, tocar por tarifas mínimas, o incluso sin paga, se presenta como parte del camino necesario para ganarse el espacio, señaló Alvarado Burgos. Ante la falta de estructuras sólidas de apoyo y profesionalización, muchos artistas terminan financiando su propio desarrollo. Costean grabaciones, producción musical, vestuario, imagen y promoción, convirtiendo cada proyecto en una apuesta personal, añadió la creadora de contenido.
Ante este panorama, el CEC, junto a la Fundación Mellon, desarrolló el proyecto Maniobra con el propósito de proveer a los artistas un salario digno para desarrollar un proyecto creativo durante dos años. “Es un esfuerzo de dignificación… Es como si yo pudiese crear una burbuja donde los artistas tengan el escenario óptimo de creación de lo que yo llamo bienestar integral”, afirmó Hernández Acosta.
Maniobra representa una oportunidad de desarrollar su arte sin preocupación por la estabilidad financiera. Para La Mio, una de los más de cien artistas seleccionados para Maniobra, esta oportunidad significó poder trabajar solamente como artista por primera vez. “Ya yo tenía un plan que iba a pasar con Maniobra o sin Maniobra, pero esto fue como un empujón”, compartió la artista al describir cómo el proyecto le permitió concentrarse en crear, sin la urgencia constante de cuadrar ingresos para sobrevivir.
